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Víctor Arribas publica 'Goof! Los mejores gazapos del Cine' un repaso a los deslices en la gran pantalla

23/03/2017 - 17:21
  • En 'Troya' un avión sobrevuela la cabeza de Brad Pitt
  • Las zapatillas en los gladiadores son un fallo recurrente
En 'Goof! Los mejores gazapos del Cine' Víctor Arribas repasa las pifias en la gran pantalla. Imagen: Archivo.

El error de Faye Dunaway y Warren Beatty dando a La la land como ganadora de la estatuilla a mejor película en la pasada edición de los Oscar cuando la vencedora era Moonlight desató una ola de comentarios y polémicas. Quizás fuese el mayor error en la historia del cine, un efecto que ha sabido aprovechar el periodista Víctor Arribas para publicar Goof! Los mejores gazapos del Cine (Editorial Espasa) un libro en el que repasa los deslices más conocidos de la gran pantalla.

Arribas comienza su obra con el mencionado fallo de la 89º edición de los Oscar y a partir de ahí narra las grandes películas a través de los gazapos que tuvieron. Unos deslices que, para el autor, lejos de ser problemáticos han engrandecido más la 'casi' perfección del cine.

Así se presenta al avión de Troya, un enorme vehículo que sobrevoló el rodaje mientras la cámara enfocaba a Brad Pitt ambientado en 1193 a.C. En esos años ni se imaginaba que un transporte pudiese imitar el vuelo de un pájaro, pero no les habría venido nada mal a los griegos para asaltar la histórica ciudad.

Al periodista no se le escapa ni un solo detalle y así menciona el embarazo que Scarlett tuvo durante dos años cinematográficos en Lo que el viento se llevó o la contemporánea ropa de algunos ciudadanos en las películas de romanos. Espartaco, Gladiator, El Cid o La caída del Imperio Romano son algunas de las muchas cintas en las que se han colado zapatillas deportivas, pantalones vaqueros o relojes de pulsera en los cuerpos de los intérpretes.

Un reloj es precisamente lo que portaba Gandalf en El señor de los anillos justo en el momento de blandir su espada contra un orco. El mago blanco quizás tenía planeado a qué hora debían atacar sus tropas y en la Tierra Media toda ayuda era bien recibida.

Además, el libro trae equivocaciones al llamar al personaje por el nombre del actor, tomas falsas que se colaron en la edición, camiones aparcados en épocas surrealistas o los cientos de miembros del rodaje que se han colado en alguna película.

Víctor Arribas consigue con todo esto una forma de entretener y cautivar al lector presentando los detalles que han quedado para la posterioridad y que a simple vista no fueron apreciados ni por productores ni por espectadores.

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