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García Simón levanta acta de una sociedad rural sepultada bajo la era digital

EFE
9/01/2018 - 21:21
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Valladolid, 9 ene (EFE).- El hombre ya no es la medida de todas las cosas para una era digital que hace años apuntilló a la sociedad rural de la España interior, moribunda desde el desarrollismo de los años sesenta y hoy sepultada "porque es incompatible con el vértigo actual", ha explicado a Efe el escritor Agustín García Simón.

"La era digital no es una revolución sino un presente continuo, un totalitarismo sin correas y pistolas que ha prescindido del pasado hasta dejar al hombre hueco y cojo en un mundo completamente feliz y descerebrado", ha reflexionado este historiador y escritor que acaba de publicar la novela "La herida del tiempo" (Siruela).

Al rescate de esa época ha acudido García Simón (Montemayor, Valladolid, 1953) para levantar acta de un tiempo y un espacio: la sociedad rural de la España interior en el medio siglo XX, no suficientemente tratada por una literatura que en su opinión "se ha quedado en el folclore y en el relato más o menos atractivo".

"No se ha detenido en analizar cómo vivieron, pensaron, gozaron y sufrieron sus gentes, qué hubo detrás de esa sociedad y qué inercia la ha movido hasta desaparecer en los años 70", ha analizado este periodista, escritor, historiador y, desde hace tres décadas, jefe del servicio de publicaciones de la Junta de Castilla y León.

La extrema dureza del clima mesetario, el territorio hostil, la desigual distribución de la propiedad, la férrea relación de clases, la estructura caciquil, las ideologías enfrentadas y la escasez configuran el escenario de este retrato histórico y sociológico revestido de literatura.

"La guerra civil en la novela es un escenario suficientemente explícito para entender una época que pasa, desde el caciquismo de la Restauración, al inmovilismo de la época franquista con el regodeo de los vencedores", ha precisado.

Sus personajes habitan un pueblo de la meseta castellana en medio de una "mentalidad hermética, ajena a cualquier tipo de planteamiento de futuro, negativa, encorsetada y asfixiante", en la que cada uno es consciente de su rol, un papel que no discute, asume y rentabiliza en la medida de lo posible.

Es la Castilla caciquil de servidumbre feudal, del amo y los criados, de los mercados semanales en la cabeza de partido, de terratenientes y labrantines, de miseria y hambruna, donde García Simón inscribe este relato que abarca tres generaciones de una casa grande para constatar la evolución y ruptura, en unos pocos años con la mecanización del campo, de una sociedad anclada en el medievo.

Atrás quedó "todo un mundo regido por la creencia de que Dios y la Religión eran los únicos intérpretes de la vida hasta configurar una moral restrictiva, llena de sombras, muy estrecha y que impedía cualquier forma de evolución, innovación, ciencia y técnica", ha añadido antes de abordar el papel de la mujer dentro de ese tiempo.

"Desempeñaba un rol meramente reproductivo, decorativo y de placer al servicio del varón. La mujer rural aún dista mucho de ser dueña de su vida, de su cuerpo y sus proyectos", ha afirmado García Simón, autor también de ensayos historiográficos ("El ocaso del emperador Carlos V en Yuste") y viajeros ("Apuntes de La Habana").

La moral católica, la costumbre como ley y la existencia conformista y apegada a valores reaccionarios subyace en "La herida del tiempo", por donde desfilan pasiones humanas, odios, adulterios, asesinatos, ajustes de cuentas, sumisiones, dobleces y añagazas que el autor ha descrito con una gran penetración psicológica y con el lenguaje de la época.

"Lo contrario, en favor del lenguaje políticamente correcto para que fuera más fácilmente entendible, hubiera sido como falsearlo, una impostura repugnante. Sólo a través de la palabra verdadera se llega a la belleza, al rigor y la autenticidad para comprender lo que somos y no otra cosa", ha concluido.

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