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Pauline Dreyfus: La sátira es un buen ángulo para evocar momentos históricos

EFE
17/05/2018 - 20:43

Barcelona, 17 may (EFE).- La escritora francesa Pauline Dreyfus, que describe el Mayo del 68 parisino a partir de la experiencia vivida en el hotel Meurice, por el que desfilan personajes reales como Dalí, el millonario Getty o un joven Patrick Modiano, ha dicho que "la sátira es un buen ángulo para evocar momentos históricos".

Dreyfus, que aún no había nacido en 1968, ha confesado hoy en la presentación de la novela en Barcelona que no siente nostalgia por aquella época, que "quería mirar con distancia, con un prisma de comedia y sátira", contrariamente a su novela anterior, "Son cosas que pasan", situada en los años de la ocupación nazi de Francia.

Confiesa que escribir sobre el Mayo del 68 es hacerlo sobre "el reflejo de una utopía y de un ensueño, y la reflexión de fondo es hasta qué punto se puede cambiar la sociedad y cuál es el limite de lo real".

Al afrontar "El banquete de las barricadas" (Anagrama), Dreyfus quería "ir más allá del cliché de Mayo del 68, con los estudiantes, los adoquines, los obreros y las fábricas ocupadas" y de ahí surgió la idea de situar la acción en el hotel del lujo Meurice, donde "nadie espera que llegue la revolución".

En ese hotel, Dreyfus pivota "la misma lucha de clases y las reivindicaciones que hay en el resto de Francia".

Para la construcción, la autora siguió "al pie de la letra las reglas del teatro clásico francés, con una unidad de tiempo (veinticuatro horas), de lugar (el hotel) y de acción".

Asegura Dreyfus que la novela combina la ficción con la realidad: "el banquete para entregar el premio literario Roger-Nimier existió y el premio se lo dieron aquel año a un jovencísimo Patrick Modiano, que acabaría desarrollando una gran carrera hasta obtener el premio Nobel, por su primera novela, 'El lugar de la estrella'".

En el señorial hotel, situado en la elegante rue de Rivoli, el personal no se ha sumado a la huelga general que tiene paralizada toda Francia, pero, tras reunirse, los trabajadores decidieron optar por la autogestión, despidiendo al director.

También es real que Salvador Dalí y Gala estuvieron en aquel almuerzo, pues en mayo se encontraban en París para presentar dos libros y aunque las presentaciones se habían suspendido, "Dalí, por su vena anarquista, decidió quedarse todo el mes".

Como los invitados al almuerzo no podían llegar al hotel por el caos, su organizador tuvo la idea genial de invitar a todos los clientes del hotel, entre ellos Dalí, Gala y el multimillonario J. Paul Getty.

Preguntada sobre la reacción de Modiano a su novela, Pauline Dreyfus ha señalado que mientras escribía el libro escribió dos veces al Nobel francés e incluso una vez publicado le envió un ejemplar con la dedicatoria "al héroe involuntario de esta novela", pero nunca le contestó. "No creo que se trate de algo personal, sino que suele no contestar, por lo que he aplicado el proverbio de que 'quien calla, otorga'".

Admite la escritora francesa que es una novela cinematográfica o incluso más teatral, por ser "un espacio cerrado en el que están encerrados los protagonistas", pero también tuvo muy presente la película "La regla del juego" de Jean Renoir, en el que los jefes y los sirvientes intercambian sus papeles.

Aunque Mayo del 68 "no cambió nada a nivel político, porque De Gaulle volvió a ser reelegido de manera triunfante y la gente volvió a trabajar, la sociedad -subraya Dreyfus- ya no fue la misma, y, de hecho, todas las medidas aprobadas con la llegada a la presidencia de Giscar d'Estaing en 1978, con el derecho al aborto, o la mayoría de edad a los 18 años son consecuencia de aquel mes de mayo".

Dreyfus no escapa a su asomo de que Mayo del 68 duró sólo tres semanas pero su influencia fue enorme, e incluso las empresas se gestionaron a partir de entonces de manera menos paternalista.

La escritora francesa no ve paralelismos con los recientes movimientos de indignados, porque tiene la impresión de que "Mayo del 68 tocó a todas las capas sociales, a estudiantes, a obreros, a funcionarios y a trabajadores de los hoteles, nadie se quedó fuera".

Aplicar el prisma de la sátira a un tema como la ocupación nazi resultaría más difícil, apunta, "por la carga emocional tan fuerte que conlleva" y más desde un punto de vista personal, pues la propia autora tenía una abuela judía que murió en 1943.

Ese drama es vivido por Pauline Dreyfus de forma controvertida, pues por parte de su padre, la familia es de origen judío, y por parte de su madre, procede de una familia de colaboracionistas con el gobierno de Vichy y su abuelo materno llegó a ser amigo de Paul Morand, otro personaje real que transita por la novela como miembro del jurado del premio.

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