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La Fundación Vicente Ferrer precisa 30.000 padrinos más para extender su obra

EFE
2/07/2009 - 16:40

Barcelona, 2 jul (EFE).- La Fundación Vicente Ferrer necesita que 30.000 españoles se conviertan en padrinos de niños indios de la región de Anantapur, donde desarrolla desde hace 40 años su trabajo humanitario, y también de la vecina Kurnool, hacia donde quiere extender su obra solidaria.

La viuda de Vicente Ferrer, Anna Ferrer, y su sobrino, Jordi Folgado Ferrer, han hecho hoy este llamamiento en una rueda de prensa en Barcelona, en la que han explicado que las aportaciones de los 30.000 padrinos se destinarán a niños y niñas que viven en las dos regiones.

"Éste es nuestro reto", ha dicho Folgado Ferrer, de cara a un futuro sin la presencia física del humanista catalán Vicente Ferrer, fallecido el pasado día 19 de junio a los 89 años, y que expresó esta necesidad a su sobrino antes de sufrir una embolia meses antes de morir.

En opinión de Folgado Ferrer, la experiencia de tantos años de trabajo en Anantapur permitirá que la extensión de la acción humanitaria a Kurnool, una región que padece importantes sequías y en la que muchas personas viven en condiciones difíciles, se lleve a cabo con mayor rapidez.

La viuda de Ferrer ha recordado que en Anantapur la acción de la Fundación ha construido 30.000 casas para personas que vivían en chozas, dos hospitales en los que se atienden partos difíciles y que están en condiciones de practicar cesáreas, así como la escolarización de casi el 100% de niños ciegos y sordos en la educación primaria y ya se empieza en la secundaria.

Los dos veteranos cooperantes han recordado que el trabajo solidario no puede cesar con el fallecimiento de Vicente Ferrer y que la Fundación continuará su obra impulsando nuevos proyectos, como la prolongación de su acción hacia Kurnool, donde hay numerosos grupos tribales que viven en condiciones muy difíciles, ha explicado Folgado.

Anna Ferrer también quiere continuar un proyecto personal que ha impulsado en Anantapur, el objetivo del cual es acabar con los malos tratos de los que son víctimas las mujeres por parte de sus suegros y maridos e incluso sus padres.

"Es difícil -ha admitido- porque queremos hacerlo sin enfrentarnos a los familiares pero poco a poco hay que conseguir que las mujeres sean tratadas con mayor respeto", ha explicado.

La esposa del humanista se encuentra estos días en Barcelona, donde ayer se tributó un homenaje a la vida y a la obra solidaria que impulsó en la India Vicente Ferrer en la basílica de Santa Maria del Mar y que contó con la asistencia de un millar de personas, entre ciudadanos y autoridades.

"Le veo por todas partes -ha dicho la viuda de Ferrer- y en todos los corazones de todos los que vinieron ayer a celebrar su vida" y ha añadido que "no hay palabras para describir a una persona tan excepcional y especial como él".

A su juicio, su marido "tenía la capacidad de hacer líderes para el futuro", como ella misma, su hijo Moncho y su sobrino, además de otras personas de la Fundación, a los que dejó trabajar "con independencia" por lo que su legado continuará adelante "para ayudar a las miles de personas que sufren o son pobres".

Ilustre, especial, trabajador, humanitario, cariñoso y con un gran sentido del humor son algunas de las virtudes de Vicente Ferrer que ha descrito hoy Anna Ferrer, que ha agradecido hoy el "cariño, respeto y amor" de los cientos de miles de personas que han sentido su fallecimiento tanto en la India como en España.

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