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Las bolsas de plástico de usar y tirar tienen los días contados

EFE
19/07/2009 - 13:42

Madrid, 19 jul (EFE).- Las bolsas de plástico de un solo uso, las que, entre otras muchas aplicaciones, se utilizan para llevar la compra del supermercado, y de las que cada español consume aproximadamente una por cada día del año, tienen los días contados.

En España se gastan anualmente unos 16.000 millones de unidades de bolsas comerciales no biodegradables, lo que supone unas cien mil toneladas de plástico. Pero del total, tan sólo un diez por ciento se recicla, lo que, a juicio de los ecologistas, supone un problema medioambiental de envergadura al tratarse de un residuo contaminante que, asegura Greenpeace, tarda unos cuatrocientos años en degradarse.

Según Cicloplast, entidad que promueve el reciclado de los plásticos, las bolsas "tan sólo" representan el 0,4% del total de los residuos urbanos en España, que el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino cifra en 24,6 millones de toneladas al año.

Para combatir el problema que denuncian los ecologistas, el Plan Nacional Integrado de Residuos (PNIR), aprobado por el Gobierno en diciembre de 2008, contempla disminuir su uso a la mitad en 2010, y alcanzar el cien por cien en un plazo que no debería ir más allá de 2015.

España se suma así a un movimiento internacional que persigue acabar con tan abusivo consumo. China, Italia, Francia, Dinamarca, Irlanda o Suiza son países que han tomado ya medidas, algunas drásticas, y que van desde el pago de tasas por los consumidores hasta simplemente su prohibición.

"Consumimos tantas porque son necesarias, porque nos hacen la vida más fácil; se han hecho imprescindibles", asegura, en conversación con EFE, el director general de la Asociación Española de Industriales de Plásticos (ANAIP), Enrique Gallego.

USO ABUSIVO E INDISCRIMINADO

En Cicloplast reconocen que "en ocasiones" se produce "un uso abusivo e indiscriminado de las bolsas en los comercios, que luego -destacan- no siempre acaban en el contenedor amarillo para su reciclado. Esto, unido a que cada vez son de menor espesor, se reutilizan menos, tienen menos valor para el consumidor y, con frecuencia, se abandonan en lugares inadecuados provocando un impacto estético en el paisaje".

Desde esta entidad se aconseja, además de reducir su uso, "realizar un consumo más responsable, sin olvidar ofrecer alternativas al consumidor adecuadas a su estilo de vida que, además, supongan el menor impacto ambiental posible".

La industria -unos 350 fabricantes, que dan empleo a más de 5.500 personas- apuesta, tal y como apunta Enrique Gallego, por bolsas reutilizables de polietileno, también biodegradables, pues "constituyen la mejor de las soluciones desde el punto de vista ambiental tanto en términos de consumo de energía y agua como en cuanto al impacto ambiental de las emisiones de CO2 y otras".

El mes pasado, una de las superficies comerciales con mayor volumen de negocio, Carrefour, anunciaba que eliminará de todos sus centros las bolsas de plástico, de forma paulatina y hasta final de año, y que fomentará la reutilización de materiales sostenibles. Durante el periodo de transición entregará de forma gratuita a sus clientes bolsas reutilizables.

Según esta compañía, si cada persona, a lo largo de su vida, usara exclusivamente bolsas reutilizables el ahorro en las de un solo uso podría alcanzar las 18.000 unidades.

El Corte Inglés ha lanzado una colección de reutilizables, de larga duración, que vende al "precio simbólico" de 0,95 euros, medida con la que en un año persigue reducir un 7% el uso de bolsas de plástico, lo que evitará, según la empresa, la emisión de unas 134 toneladas de CO2.

Además, el año pasado puso en marcha un programa para concienciar y sensibilizar a sus empleados y clientes sobre el uso responsable de lo que puede convertirse en un residuo contaminante.

PARADIGMA DEL USAR Y TIRAR

"Las bolsas de plástico de un solo uso son el paradigma de la cultura de usar y tirar", destaca a EFE Alodia Pérez, responsable del área de residuos en la organización ecologista Amigos de la Tierra.

"Hace veinte años -recuerda- no se usaban, la gente iba a la compra con una bolsa de tela o con un carrito. ¿Por qué en tan poco tiempo hemos pasado a un consumo tan abusivo? Su destino último debería ser el contenedor amarillo, pero estamos hartos de verlas en ríos, mares, bosques...".

Alodia Pérez destaca la necesidad de concienciar a la población para que cambie sus hábitos de consumo, para que usen y reclamen bolsas reutilizables y biodegradables, y alerta del problema que supone usar las que dan los supermercados para depositar en ellas la basura. "Acaban en vertederos e incineradoras, cuando su destino óptimo debería ser el contenedor amarillo, para su posterior reciclado".

En Greenpeace piensan que se trata de un residuo plástico "fácilmente sustituible", afirma Julio Barea, responsable de contaminación en la organización. "No hay resistencia -dice- en el consumidor, que es consciente del despilfarro que supone. La industria que las fabrica es muy rígida, reacia a los cambios y, quieran o no, se van a producir, porque así lo quiere la gente".

APUESTA POR LAS REUTILIZABLES

El grupo Eroski ya se ha dado cuenta de ello y, aunque siguen utilizando en su amplia red de supermercados las bolsas tradicionales, cuya retirada definitiva no ven lejos -"es seguro que se adoptará en el futuro", afirma un portavoz de la compañía-, llevan ya un año ofreciendo a sus clientes una de rafia, reutilizable, que puede ser sustituida por otra nueva cuando se han superado los cincuenta usos.

El año pasado, una experiencia piloto en cuatro de sus tiendas, en las que se distribuyeron más de diez mil bolsas reutilizables, evitó el uso de 1.250.000 tradicionales, destacan en Eroski. "El éxito del proyecto nos anima a extender la iniciativa antes de que finalice 2009 al resto de nuestros puntos de venta".

Inditex, con marcas como Zara o Massimo Dutti, con más de 4.000 tiendas repartidas en 73 países y unas ventas que en 2008 superaron los 697 millones de prendas, utiliza también millones de bolsas. De papel reciclado y origen certificado, en su gran mayoría, y de plástico -menos del 25%- reutilizables y biodegradables, con un aditivo que acelera su descomposición -unos dos años- y sin dejar residuo inorgánico alguno. "Una respuesta razonable y beneficiosa para el medio ambiente", comenta a EFE un portavoz de la compañía.

Enrique Gallego, director general de ANAIP, considera que existe un "ataque desmedido" contra las bolsas de plástico. La industria que las fabrica, asegura, comparte que las de un solo uso "desaparezcan poco a poco" y que sean sustituidas por otras reutilizables que cumplan todos los requisitos medioambientales. "Somos una industria -insiste- que siempre ha buscado soluciones a los problemas que se le plantean".

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