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El precio del gasóleo, a examen: supera por primera vez los 95 octanos

Javier Arenas
14:56 - 12/03/2008

Hace unos días se conocía un dato que no ha pillado a muchos por sorpresa: En algunas zonas de nuestro país el precio del gasóleo ya ha superado al de la gasolina de 95 octanos, en algún caso en algo más de dos céntimos. Con este panorama se plantea por primera vez una gran duda sobre si merece la pena acceder a los turbodiésel , tan de moda en los últimos años, o volver a tiempos pasados en los que las ventas de los motores de gasolina estaban muy por encima de los de gasóleo.

Éstos estaban reservados casi en exclusiva a los vehículos de uso industrial porque el precio, para ellos, estaba (y sigue estando) por debajo de la media del consumo habitual. La primera cuestión, desde el punto de vista del consumidor, pasa por estudiar los kilómetros que se van a realizar anualmente. A día de hoy, en igualdad de condiciones técnicas, sobre todo las que se refieren a la cilindrada y potencia, un vehículo propulsado por gasóleo es más caro que uno que se mueve con gasolina (ver tabla comparativa).

Esta diferencia suele situarse entre mil y dos mil euros, dependiendo del modelo y de su equipamiento. Si se toma como base una diferencia de dos céntimos entre uno y otro combustibles habría que recorrer varias decenas de miles de kilómetros para amortizar el gasto que supone una versión diésel sobre una similar de gasolina. Por otra parte, mucha gente compra coches turbodiésel sólo por las reacciones del turbo en primera instancia frente a la progresión lineal de los gasolina, pero no se paran a pensar que, quizá, el gasto puede ser elevado si lo que se pretende es justo lo contrario.

Mayor oferta

Precisamente ésta es una de las razones por las que, desde finales de los años 90 y hasta ahora, el auge en las ventas de coches propulsados por motores turboalimentados de gasóleo no haya hecho más que incrementar la oferta de versiones TDI, HDi, dCi, CRTD, etc., de todas las marcas que operan en el mercado europeo.

Históricamente, la principal ventaja de los vehículos diésel ha sido su bajo consumo y, cómo no, un menor precio del litro respecto al de la gasolina. Pero su principal escollo era y es, hoy más que nunca, el incremento del precio final en la venta.

En la actualidad, muchos de los modelos propulsados por motores de gasolina que se lanzan al mercado están destinados casi en exclusiva a Estados Unidos porque allí el precio del litro sigue siendo menor que en el Viejo Continente, con lo que el bolsillo no se ve afectado en la misma medida.

Ventajas e inconvenientes

De hecho, no es casualidad que en estos últimos años haya ido apareciendo en el mercado una nueva generación de propulsores de gasolina que preconizan unos consumos muy reducidos sin perder, por ello, un ápice de prestaciones, a la vez que promueven una reducción en la emisión de gases contaminantes a la atmósfera.

Este es el caso del Grupo Volkswagen que, en los últimos meses, ha aumentado su gama de modelos con tecnología TSI, cuando se refiere a los modelos de Volkswagen y Seat, y TFSI, en el caso de los de Audi. El secreto consiste, ni más ni menos, en reducir la cilindrada para que el consumo sea menor a la vez que se aumenta la potencia gracias a la ayuda de un turbo y, en ocasiones, de un compresor, ofreciendo unas prestaciones similares a las de los TDI.

¿Qué coche comprar?

Es más, el amplio régimen de vueltas de los de gasolina permite aprovechar mejor y durante más tiempo la potencia y el par máximo. Por ejemplo, hasta hace muy poco tiempo era impensable que un modelo como el Golf, con un propulsor de 1.400 cc de cubicaje, pudiese alcanzar la nada desdeñable cifra de 140 e, incluso, 170 CV de potencia. En estas condiciones y respecto al 2.0 TDI, la diferencia de precio se sitúa casi en 3.000 euros (ver tabla).

Conociendo esto, ¿merece la pena tanto dinero ahora que el gasóleo ha superado a la gasolina? Como siempre, todo lo que se centre en los gustos del consumidor forma parte de un plano totalmente subjetivo. Por otra parte, y a nivel de sensaciones, estas motorizaciones consiguen salvar la distancia de reacciones que se estaba creando entre los turbodiésel y los de gasolina convencionales.

El bolsillo y el medioambiente

Sin duda, una de las ventajas de los vehículos de gasóleo es su menor índice de contaminación. Actualmente, muchas de las grandes empresas de la automoción anuncian a bombo y platillo el reducido nivel de emisiones de gramos de dióxido de carbono por kilómetro de sus vehículos como reclamo en las ventas.

La normativa Euro IV anticontaminación exige que los coches emitan menos de 140 gr/CO2 por kilómetro pero, y lo que es todavía mejor, muchas marcas ya se están poniendo las pilas para cumplir con la más exigente normativa Euro V, que reduce esa cantidad a 120 gr/CO2 por kilómetro. En este sentido y, una vez más, en las mismas condiciones, los modelos de gasóleo superan ampliamente a los de gasolina.

Los que menos contaminan, favorecidos

Lo más relevante es que, desde el pasado mes de enero, el sistema impositivo favorece a los vehículos que menos contaminan, beneficiándose de esta manera sus clientes de una reducción en los impuestos y, por tanto, en el precio final del coche.

Es curioso cómo algunas de las nuevas generaciones de modelos de gama media apenas varían en el precio respecto a la anterior generación, a pesar de los costes que se tienen que afrontar cuando se trata de una nueva producción, con la inversión en nuevas plantas, materiales, fábricas, etc., y no es más que por la nueva política en favor del respeto por el entorno.

Obviamente, este marco no favorece en nada a los modelos de gasolina, que siguen teniendo como talón de Aquiles los consumos elevados y, por tanto, el alto índice de contaminación.

Ojo con la 'segunda mano'

Todo eso si hablamos de coches nuevos, porque los de segunda mano cada vez lo tienen más difícil. Poco a poco se estrecha el cerco de aquellos modelos que no respeten la normativa Euro IV. Particularmente complicado lo tienen los modelos de importación, que cada vez encuentran más dificultades para pasar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) si no cumplen con la normativa vigente. Seguro que conocerá algún caso de algún amigo o vecino que tenga en su garaje un coche inmovilizado desde hace tiempo porque lo compró en el extranjero y no cumple con los requisitos fundamentales para pasar la ITV.

No en vano, surge una tercera opción, la de los motores híbridos. Estos conjugan la energía eléctrica con las mecánicas tradicionales, en su mayoría de gasolina -aunque ya hay modelos que se complementan con el gasóleo y el más actual biodiésel-.

De cualquier forma, ya existen en el mercado modelos como los de Lexus -GS450h, RX400h y LS600h- que están perfectamente instalados y combinan la energía eléctrica con la gasolina, con lo que el futuro más inmediato, por el momento, parece que pasa por la utilización de este combustible. Al menos hasta que se implanten de forma mayoritaria las estaciones de servicio que expendan biodiésel.

En cualquier caso, como señalábamos anteriormente, la tendencia a nivel general se centra en reducir en todos los casos el índice de gases contaminantes, con lo que, volviendo a la cuestión inicial, la pregunta está en el aire: ¿diésel o gasolina?


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Comentarios 1

#1
12-03-2008 / 19:45
csdfsfd
Puntuación 0

¿y el mencionado cuadro?