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Enero se despide con una superluna, un eclipse lunar, una luna de sangre y una luna azul

31/01/2018 - 19:29 | 12:00 - 31/01/18
  • Coincidencia que no se daba desde hace 150 años
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La luna, vista desde Jerusalén. Imagen: EFE

Entre el día 30 y el día 31 ha habido una gran protagonista: la luna. A lo largo y ancho del planeta, la luna ha sido visto de diferentes maneras. Ha habido una superluna, un eclipse lunar, una 'luna de sangre' y una luna azul, coincidencia que no se daba desde hace 150 años.

Eclipse y 'lunas de sangre'

Los eclipses lunares ocurren cuando la Luna pasa por la sombra de la Tierra, algo que no sucede todos los meses porque la órbita lunar está ligeramente inclinada con respecto a la de la Tierra y el Sol (eclíptica).

A diferencia de los eclipses solares, los lunares son visibles desde cualquier lugar del mundo, una vez que la Luna está sobre el horizonte en el momento del eclipse.

Durante la totalidad, la Luna no desaparece de la vista, sino que adquiere una tonalidad rojiza, razón por la que se la conoce como 'luna de sangre'. Ello se debe a que la atmósfera de la Tierra actúa como una lente y desvía la luz del Sol al tiempo que filtra sus componentes azules, dejando pasar solo luz roja. Esta es luego reflejada por la Luna, dándole un resplandor cobrizo característico.

Superlunas

Debido a que la órbita de la Luna es una elipse, hay momentos en que el satélite se encuentra más cercano a la Tierra (perigeo) y otros más alejado (apogeo). Durante las superlunas, la Luna llena se produce cerca del perigeo, y el diámetro y brillo lunar pueden aumentar hasta un 14% y un 30%, respectivamente, en comparación con una Luna llena en el apogeo.

La Luna es más brillante, aunque cuesta apreciarlo a simple vista. Suelen ocurrir de tres a cinco superlunas en un año, de las 12 o 13 posibles. Durante el año 2017 hubo tres superlunas, las mismas que se producirán en el año 2018 (dos en enero y otra en diciembre).

En la situación más favorable una superluna tiene un diámetro de cuatro minutos de arco mayor que una Luna llena en el apogeo. Es decir, el incremento de diámetro angular es de solo la quinceava parte del tamaño angular del dedo meñique si se observa con el brazo extendido.

Pekín ha sido una de las locaciones del país asiático y del Pacífico desde las que se ha podido observar mejor todos estos fenómenos. Otros afortunados han sido los estadounidenses.

Este "triplete lunar", como lo ha descrito en numerosas ocasiones la NASA, había sido visto por última vez en el hemisferio occidental el 31 de marzo de 1866. Ese año se había completado recientemente la construcción de la cúpula del Capitolio estadounidense y nacía el escritor británico H.G. Wells, autor de La máquina del tiempo.


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