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Honduras desafía la presión mundial y niega el retorno de Zelaya

1/07/2009 - 20:35

Por Gustavo Palencia y Anahí Rama

TEGUCIGALPA (Reuters) - El Gobierno interino de Honduras desafió el miércoles la presión internacional al asegurar que no existe la más remota posibilidad de que el derrocado presidente Manuel Zelaya vuelva al poder, pese al ultimátum dado por la OEA para restituir al mandatario.

El Gobierno encabezado por Roberto Micheletti aseguró que Zelaya será arrestado si regresa al país, aun si vuelve acompañado por los presidentes de Argentina y Ecuador y del jefe de la OEA, como fue anunciado esta semana.

"Absolutamente no hay la más mínima posibilidad, el presidente Zelaya está afuera por órdenes del pueblo", dijo el ministro de Exteriores interino, Enrique Ortez, en una entrevista con Reuters.

Desde su casa de Tegucigalpa, Ortez añadió que no existe ningún tipo de negociación con algún gobierno extranjero ni con organismos como la Organización de Estados Americanos (OEA).

"La soberanía no se negocia, nosotros no estamos negociando absolutamente nada", sentenció el veterano político hondureño.

Un grupo de militares sacó a Zelaya de su casa el domingo a punta de fusil y lo obligó a abandonar el país cafetalero con destino a Costa Rica, cuando promovía una consulta popular que abriera el camino a la reelección presidencial considerada inconstitucional por los tribunales y los partidos políticos.

Pese a la férrea postura de no permitir el ingreso de Zelaya bajo pena de arrestarlo, Ortez dijo que el Gobierno interino que asumió horas después del derrocamiento de Zelaya el domingo, se reunirá con una misión de países de la OEA que llega el miércoles.

La OEA se unió a la condena mundial del "golpe militar" y dio un ultimátum de 72 horas para que el Gobierno interino garantice el "inmediato, seguro e incondicional retorno del presidente (...) a sus funciones constitucionales" o suspenderá al país del organismo.

En Washington, el embajador del Gobierno de Zelaya ante la OEA, Carlos Sosa, declaró que el secretario general del organismo designará a algunas personalidades en Honduras para que entreguen al Gobierno interino el comunicado oficial del ultimátum.

"Las negociaciones diplomáticas están contempladas en la resolución. (El secretario general de la OEA, José Miguel) Insulza buscará lograr contacto con estos señores. De otra manera, habrá suspensión de Honduras", añadió.

CRECEN LAS PRESIONES

Un día antes, la asamblea general de Naciones Unidas resolvió que sus 192 miembros no reconocerán a otro gobierno que no sea el de Zelaya en Honduras, el país más pobre de América después de Haití y Nicaragua.

Zelaya, que había anunciado su retorno a Honduras para el jueves, postergó su regreso al menos hasta el fin de semana, mientras se desplazaba a Panamá para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente de ese país, Ricardo Martinelli.

"La OEA ha pedido 72 horas y estamos dispuestos a apoyar esa decisión", dijo Zelaya en la madrugada del miércoles.

Micheletti comentó que una comisión hondureña en Washington está tratando de explicar ante el Congreso estadounidense las razones para derrocar a Zelaya, aunque antes Ortez dijo que no se había enviado ninguna misión a ese país.

"Tenemos la fortaleza y la fe en Dios que poco a poco, al conocerse (la situación), vamos a ir logrando el objetivo de que reconozca el mundo entero que teníamos que tomar esta decisión", dijo Micheletti en rueda de prensa.

Sin embargo, la presión internacional para restituir a Zelaya crecía y países como España, Francia y Colombia llamaron a consultas a sus embajadores en Honduras, sumándose a la medida tomada días antes por México, Venezuela, Bolivia, Cuba y los países centroamericanos.

Por el momento, la crisis política en el pequeño país de siete millones de habitantes no ha afectado a la vital industria textil ni a la producción cafetalera -que está cerrando la cosecha-, aunque futuras sanciones comerciales internacionales podrían impactar en sus debilitadas finanzas.

SI ENTRA, VA A LA CARCEL

Insulza, junto con la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y el mandatario de Ecuador, Rafael Correa, se ofrecieron a acompañar a Zelaya en su regreso, un movimiento que podría aumentar la tensión en la polarizada población hondureña.

Sin embargo, el Gobierno interino prohibió la entrada al líder hondureño incluso aunque estuviera acompañado de otros presidentes latinoamericanos y el propio jefe de la OEA.

"Ellos entran y él se queda afuera. Y si entra, entonces se captura y va a la cárcel", dijo Ortez, quien detalló que sobre Zelaya pesan 16 cargos que van desde abuso de poder a acusaciones por narcotráfico.

Pese a las abrumadoras muestras de apoyo internacional a Zelaya, los hondureños permanecen divididos entre quienes lo ven como un presidente que lucha contra las elites en favor de los pobres, y los que advierten que es un peligroso populista que busca seguir la senda radical de sus aliados socialistas.

Zelaya llegó al poder en 2006 como un moderado conservador del Partido Liberal, pero su viraje hacia la izquierda y su acercamiento al venezolano Hugo Chávez durante su último año de Gobierno irritó a políticos y empresarios conservadores en el empobrecido país centroamericano.

También el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, rechazó el derrocamiento de Zelaya porque establece un "precedente peligroso para toda la comunidad internacional" y no será aceptado por el resto de América Latina.

"No aceptamos el regreso de los golpes en América Latina", dijo Lula. "Tuvimos la experiencia durante la década de 1960 de enfrentar golpes militares", agregó el martes por la noche en Trípoli, en víspera de la cumbre de la Unión Africana que se celebrará en Sirte.

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