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Europa se lanza a una polémica reforma de su agricultura

AFP
20/05/2008 - 19:11

La Comisión Europea quiere levantar las restricciones a la producción agrícola de la UE frente al alza de la demanda mundial y limitar toda una serie de subsidios, sobre todo a las grandes explotaciones, un punto que genera ya numerosas críticas.

"El objetivo es ante todo permitir a nuestros agricultores responder a una demanda creciente", subrayó la comisaria de Agricultura, Mariann Fischer Boel, al presentar sus propuestas, bautizadas "balance de salud" de la Política Agrícola Común (PAC), pero en los hechos una reforma no mencionada como tal.

Bruselas quiere suprimir los barbechos (tierra sin sembrar durante uno o más años). Hasta ahora, los productores tienen la obligación de no sembrar cada año un 10% de las tierras arables. Esta restricción "es completamente obsoleta", aseguró Fischer Boel.

También desea aumentar progresivamente las cuotas lecheras europeas, creadas en 1984 para luchar contra la sobreproducción, antes de su desaparición definitiva en 2015. Estas cuotas "son una camisa de fuerza para nuestros productores", consideró la comisaria danesa.

Las medidas buscan permitir a la Unión Europea responder a una demanda creciente de los países emergentes de Asia y América Latina, donde los hábitos de consumo cambian con el desarrollo económico y se acercan a los de los países industrializados.

El consumo de cerdo y de pollo sigue creciendo en China e India. Y se requieren cuatro kilos de cereales para producir un kilo de cerdo y dos kilos de cereales para cada kilo de ave.

Las medidas serían aprobadas sin grandes dificultades por los Estados europeos, que tendrían la última palabra sobre el tema durante la presidencia francesa de la UE en el segundo semestre del año.

A ellas se sumaría la prolongación por un año más -hasta julio de 2009- de la suspensión de las tarifas aduaneras para la importación de la mayoría de los cereales en la UE.

Los otros capítulos del "balance de salud" de la PAC europea son mucho más controvertidos y por tanto susceptibles de ser modificados.

Bruselas se enfrenta a las grandes explotaciones agrícolas, a las cuales quiere indirectamente limitar los subsidios a través de la retención de hasta un 22% de las ayudas a fin de financiar proyectos ambientales y de desarrollo de las regiones rurales.

Las críticas de Alemania, principal país concernido por estas reducciones, no se hicieron esperar. El presidente de la federación de agricultores alemanes, Gerd Sonnleitner, habló de un "debilitamiento inaceptable" de la agricultura nacional.

"Simplemente no es oportuno en este momento transferir recursos que sirvan para apoyar el rol de producción de los agricultores europeos", estimó por su lado la Confederación Agrícola Europea (Copa-Cogeca).

La Comisión también cuestiona los mecanismos de garantía de los precios para los agricultores en Europa y quiere poner fin a los vínculos entre el nivel de subsidios otorgados a los productores y el volumen de su producción, aunque varias excepciones serían mantenidas, sobre todo en Francia.

En el futuro, las ayudas serían calculadas según una base promedio para todos vinculada al tamaño de las explotaciones.

Más allá de este "balance de salud" se juega una batalla más amplia en el seno de la UE entre eternos partidarios y adversarios de la PAC, atizada por la crisis alimentaria mundial.

Francia, sobre todo, ve en esta crisis una razón adicional para mantener la ayudas a los agricultores.

Para Gran Bretaña y para muchos países en desarrollo, por el contrario, los subsidios y barreras aduaneras agrícolas europeas penalizan a los países pobres y mantienen artificialmente elevados los precios.

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