
Con el objetivo de reducir las emisiones en un 20% en su gama de vehículos de aquí a 2012, Audi está implementado una serie de mejoras que afectan no sólo a las motorizaciones sino a todos los sistemas que gestionan la energía que puede desperdiciarse.
Lo más novedoso: el motor 1.6 TDI del A3, que consigue una reducción considerable de consumo respecto al 1.9 TDI, el sistema Start-Stop por primera vez asociado a un cambio automático, o la nueva motorización 2.0 TDI e del A4.
Emplear de forma inteligente cada gota de combustible y mejorar el funcionamiento dinámico de los coches son dos conceptos que no tienen por qué ser excluyentes. Todo lo contrario, según los responsables de la marca de los cuatro aros, que utilizan esta premisa para exponer las bases de la "eficiencia Audi". El objetivo es reducir las emisiones de sus vehículos en un 20% de aquí a 2012 mediante un sistema de "energía global".
De momento, modelos como el recién llegado A3 1.6 TDI y el A4 2.0 TDI e ya ofrecen un nivel de emisiones por debajo de los 120 gr/km de CO2. El más pequeño llegará a comienzos de 2010 con una variante por debajo de los 100 gr/km. La clave, dicen, no sólo se centra en desarrollar motorizaciones cada vez más eficientes sino en frenar toda la energía que se desperdicia con otros sistemas como, por ejemplo, la calefacción o el aire acondicionado.
Teniendo en cuenta el principio empírico según el cual "cada kilovatio que es necesario suministrar a un dispositivo eléctrico requiere un consumo de aproximadamente 0,25 litros cada hora", Audi se centra en el estudio de la transformación de esa energía perdida en potencia eléctrica. Básicamente, "cuando el vehículo se encuentra en fases de deceleración y frenada, se incrementa el voltaje secundario del alternador por encima del nivel básico de la red de a bordo, convirtiendo la energía cinética en energía eléctrica que se almacena en la batería del vehículo".
Cuando se vuelve a acelerar, los dispositivos eléctricos pueden alimentarse de esa energía extra almacenada en la batería con lo que el alternador trabaja a un ritmo menor, ahorrando de esta forma combustible. De momento, este sistema ya viene de serie en toda la gama A4, A5 Coupé y Cabrio, A6, Q5 y Q7 y en las versiones 1.4 TFSI y 1.6 TDI del A3.
¿De qué otra forma se puede reutilizar la energía? Por ejemplo, mediante el techo fotovoltaico que incorpora el A8, gracias al que se transforma la energía solar en electricidad para alimentar al ventilador de la climatización y así gozar de un interior bien aclimatado.
Una de las principales novedades del programa de eficiencia de Audi es la incorporación del sistema Start-Stop, o de arranque y parada, que permite una media de ahorro de 1,5 l/100 kilómetros -dependiendo de las motorizaciones-. El funcionamiento es sencillo y está enfocado principalmente a la conducción urbana: el motor se desconecta cuando el coche está parado y el conductor suelta el pedal del embrague.
Este sistema está asociado a los modelos A3 -1.6 TDI y 1.4 TFSI, a la venta en diciembre-, A4 y A5 con motores de dos litros y cuatro cilindros. Todos con cambio manual. Además, la marca de los cuatro aros acaba de presentar este sistema asociado, por primera vez, a la caja de cambios automática S Tronic en el modelo A3 con los dos motores anteriormente citados.
Mejorar la eficiencia es una cuestión, según los responsables de Audi, de unir un conjunto de aplicaciones en lo que denominan el "programa modular". De ahí que para reducir la media de consumo de sus modelos, además de lo anterior también se ha incidido en la aerodinámica en la reducción del peso del vehículo.
Además, hay otros sistemas como el ordenador de a bordo que se unen a este programa para reducir el consumo con indicadores de consumidores de potencia extra o, lo que es lo mismo, visualizaciones de lo que consumen algunos sistemas como la climatización y sus consiguientes consejos sobre cómo gastar menos.
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