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Blánquez: "El futuro de la música electrónica se escribe en la nube"

EFE
16/05/2018 - 15:38

Barcelona, 16 may (EFE).- Las músicas urbanas y las escenas locales situadas lejos de Occidente son los ejes actuales de la música electrónica y serán quienes escriban su futuro, fuertemente marcado por las nuevas tecnologías, "que llevan a los compositores a crear continuamente para entrar en el flujo de internet".

Así lo cree Javier Blánquez, periodistas musical y autor de "Loops 2", un extenso volumen de casi 700 páginas que repasa la historia de la música electrónica en el siglo XXI y es la continuación de "Loops 1", libro de culto publicado en el año 2000 que rastreaba entre los pioneros y daba pautas para entender un fenómeno que, en aquel entonces, era muy nuevo.

Lo que era nuevo en el siglo XX se ha convertido en hegemónico en el siglo XXI y "la música electrónica ha impregnado todos los géneros".

Blánquez considera que "ahora es un buen momento para editar la segunda parte de 'Loops' porque la música electrónica está cerrando una etapa y abriendo otra", en la que "ya no importa si tienes discográfica o grabas un disco, sino que lo más interesante está flotando en la red. El futuro se está escribiendo en la nube".

"La música es renovable como un estado en la red social o una información en un servicio de anuncios. Ahora los músicos tienen que estar sacando música continuamente para entrar en ese flujo continuado", asegura.

Este hecho influye en los compositores de todos los géneros musicales, pero especialmente en la música electrónica porque "su naturaleza no está fijada".

"Muchos género tienen elementos que no te puedes saltar -añade-. Por ejemplo, no se puede hacer folk sin letra, pero la electrónica no es un género, sino una manera de crear y la forma de distribuir incide mucho".

Un ejemplo es el lo-fi house, uno de los últimos subgéneros que menciona el libro y que es un house casero, producido con medios escasos y programas poco profesionales que tiene muchísimos seguidores en la red, en el circuito de una generación joven cuyo primer contacto con el house es esta música.

"El lo-fi house suena mal porque una de las cosas que lo impulsa es la urgencia. Tan pronto como lo tienes lo subes a youtube. No forma parte del proceso pulir el sonido porque no se va a planchar en vinilo, sino que está pensado para los altavoces del ordenador o el móvil", explica.

Otro ejemplo es Flying Lotus, un artista "que crea de forma fragmentaria porque la naturaleza de su música ya lleva incorporado el déficit de atención que se le presupone al oyente".

"Intuyo que la música va a estar determinada por internet -defiende Blánquez-. La música tendrá una naturaleza muy efímera y formará parte de un gran flujo de sonidos colectivos que escucharemos al azar y de manera fragmentaria".

Otro fenómeno que analiza en el libro es la extensión de la música electrónica por todo el planeta: "cuando pinchó la burbuja en Gran Bretaña la solución fue la internacionalización del mercado y, después de la internacionalización de la producción, aparecieron las escenas locales en los lugares más insospechados".

"Nadie podía imaginar el éxito del electro shaabi en Egipto y ahora parece que Corea del Sur está preparada para exportar su música, pero nadie tiene la bola de cristal", agrega.

Lo que parece claro es que el eje principal ha cambiado, y "si las novedades antes venían de la música de baile, ahora vienen del hip hop y de lo que se conoce como música urbana, foco de futuras innovaciones".

De momento, Blánquez ya tiene contabilizados más de 100 subgéneros, a pesar de que no pretende "ser exhaustivo", sino simplemente "ofrecer una guía de navegación", una profusión que hace prever que, si algún día se anima a escribir "Loops3", necesitará muchas páginas, o mejor, mucho espacio en la nube.

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