Buscar

La Filarmónica de Viena tuvo el peor revés de su historia en Madrid en 1998

EFE
1/01/2009 - 15:34
/imag/efe/2009/01/01/1810502w.jpg

Viena, 1 ene (EFE).- La prestigiosa Filarmónica de Viena recuerda los fallos musicales que tuvo con el Bolero de Ravel, el 20 de enero de 1998 en el Auditorio Nacional de Madrid y bajo la batuta de Lorin Maazel, como el peor revés de sus 166 años de historia.

"Ni antes ni después, hasta ahora, hemos vivido algo así", señaló Clemens Hellsberg, presidente de la orquesta, considerada una de las mejores del mundo, en unas declaraciones a Efe efectuadas en vísperas del tradicional Concierto de Año Nuevo que cada primero de enero interpreta en la Sala Dorada del Musikverein.

Hace una década, las duras críticas de la prensa y el abucheo indignado del público español, del que se hicieron eco los medios de información internacionales, fue una experiencia profundamente amarga y desconocida para los filarmónicos vieneses, acostumbrados al éxito desde sus primeros conciertos, en 1842.

Un fallo de un músico causó nerviosismo en sus compañeros y desencadenó inusitadas disonancias en el escenario madrileño, pero la orquesta se reconcilió con el público ibérico tres meses después, con un concierto dirigido por Zubin Mehta en el mismo Auditorio de Madrid, que fue respondido con una amplia y calurosa ovación.

Desde entonces, el incidente parece olvidado en la opinión pública, pero se recuerda como fracaso histórico en la Filarmónica, la única orquesta del mundo organizada de forma democrática, pues sus integrantes votan para elegir a su consejo ejecutivo de doce miembros, así como a su presidente y al gerente.

Otra peculiaridad es que no tiene un director musical fijo, sino que para sus diferentes actuaciones contrata a diversos maestros.

Así, hoy el pianista y director Daniel Barenboim, nacido en Buenos Aires y con pasaportes de Argentina, Israel, España y Palestina, dirige por primera vez el Concierto de Año Nuevo que desde la Sala Dorada del Musikverein en Viena se televisa a 71 países y es transmitido por más de 300 emisoras de radio.

En un año, el 1 de enero de 2010, la batuta la retomará el francés George Pretre, que ya dirigió el mismo concierto en 2007.

El tradicional saludo del nuevo año de los filarmónicos, siempre con un programa de valses y polcas de la dinastía de músicos Strauss, se ha convertido en el concierto más escuchado en el planeta a pesar de haber nacido en la oscuridad de una época de terror bajo el régimen nazi de Adolf Hitler y después de que en la orquesta no quedara ningún músico de origen judío.

Tras la anexión de Austria por la Alemania nazi, la Filarmónica llevó a cabo la llamada "limpieza" o "arización", pues ninguno de sus integrantes podía tener origen judío.

Fue el 31 de diciembre del mismo año cuando tuvo lugar el primer "Concierto de los Strauss" que se convertiría luego en el célebre y prestigioso evento, que hoy cualquier director de primera categoría está encantado de poder dirigir, si es elegido para ello.

Para Barenboim, comprometido en sus actividades con la búsqueda de la paz entre israelíes y palestinos, ese oscuro origen durante el Holcausto y un régimen que causó la guerra más mortal de Europa nada tiene que ver con el evento actual.

En declaraciones a la prensa en Viena, Barenboim expresó satisfacción de que el origen judío del padre de Johann Strauss "les haya molestado tanto" a los nazis, que intentaron borrarlo anulando del registro la página de la cristianización del antepasado del "rey del vals," para poder apoderarse de sus obras como creaciones "arias", pero tras la guerra todo salió a la luz.


Otras noticias

Contenido patrocinado





Lotería de Niño 2017

Primer Premio 08354

Segundo Premio 95379

Tercer Premio 85073