A pesar de que la Asamblea de Madrid ya está constituida -con pacto tácito en las votaciones entre PP y Ciudadanos-, la investidura de Cristina Cifuentes como presidenta de la Comunidad de Madrid sigue en vilo por culpa de la segunda fase de la operación Púnica ejecutada ayer, que volvió a empañar el que parecía un acuerdo inminente.

Los registros de diversos Ayuntamientos en Madrid y Valencia sorprendían a los diputados electos regionales en mitad de la votación de la Mesa de la Asamblea, que estará presidida por la popular Paloma Adrados, alcaldesa en funciones de Pozuelo de Alarcón.

El optimismo inicial en el PP respondía al acuerdo cerrado la víspera con Ciudadanos, por el que estos se quedan con la Vicepresidencia de la Asamblea, que ocupará Juan Trinidad, a pesar de que su partido es la cuarta fuerza política. Aunque al inicio de la mañana las partes negaban la mayor, el pacto abría la puerta a que la formación liderada por Ignacio Aguado apoyase a Cifuentes, pero la noticia de los registros ensombreció el resultado del Pleno, retrasa el posible acuerdo y deja en el aire el devenir de la reunión que mantendrán mañana Cifuentes y Aguado.

Se complica la situación

De hecho, el candidato de Ciudadanos amenazó con suspender ese encuentro si algún miembro de la lista del PP resultaba imputado. "Esto complica evidentemente la situación", reconoció Aguado a la salida del Pleno. Si alguno de los alcaldes resulta imputado y es diputado, la reunión de mañana "será cancelada", subrayó. Aguado insistió en que la pelota está en el tejado del PP y que hasta que no firmen su decálogo anticorrupción "no pasaremos a una segunda fase de negociación".

Cifuentes, por su parte, no ha querido valorar las palabras de Aguado, pero sí quiso insistir en que el compromiso de su partido es que cualquier diputado que resulte imputado renunciará al escaño. "No va a haber diputados imputados pertenecientes al grupo popular", remachó.

Desde el bando socialista, Ángel Gabilondo tachó de "nuevo bochorno" los casos de corrupción, al tiempo que mostró su preocupación por el apoyo de Ciudadanos a un partido salpicado por la trama Púnica. "Cada uno sabrá con quién pacta" y con "qué consecuencias" advirtió el socialista. Gabilondo también criticó la votación conjunta de PP y Ciudadanos en la Asamblea, una alianza "legítima" pero que marca una posición política y con "tics muy convencionales" y alejados del cambio que quieren los votantes, señaló.

El líder de Podemos ,José Manuel López, confesó su preocupación por que este nuevo episodio de la Púnica sea la continuación de "un rosario de situaciones" que afecten al funcionamiento de la Asamblea. Los 27 diputados de este partido protagonizaron la anécdota de la votación al usar una fórmula poco convencional para jurar su cargo, entre llamadas al orden de la Cámara: "Sí prometo, hasta poner las instituciones al servicio del ciudadanos".

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