Australia se prepara ante una posible proclamación de un califato del Estado Islámico (EI) en el sur de Filipinas, bastión de varios grupos yihadistas, ha dicho este domingo la ministra de Exteriores, Julie Bishop.

La canciller ha admitido la preocupación de las autoridades ante el eventual regreso al Sudeste de Asia de unos 600 combatientes del EI en Siria e Irak, a medida que la milicia yihadista se ve forzada a retirarse de Oriente Próximo.

"Existe la preocupación de que el EI busque declarar un califato, un califato islámico, en el sur de Filipinas (...) Esto llevaría la amenaza justo en nuestra puerta", dijo Bishop a la cadena Sky News.

Varios grupos yihadistas operan desde hace años en el sur de Filipinas, incluido Abu Sayyaf, una organización creada en 1991 por veteranos de la guerra de Afganistán contra la Unión Soviética, responsable de numerosos atentados y secuestros en la región.

Esta organización está liderada por Isnilon Hapilon, quien en 2014 juró lealtad al líder del EI, Abu Bakr Al-Bagdadi, y que según Bishop ha sido declarado emir.

El EI cuenta con la brigada Katibah Nusantara formada por milicianos de habla malaya de Filipinas, Indonesia y Malasia, y con dirigentes como Bahrun Naim, a quien las autoridades sitúan como cerebro de varias acciones yihadistas en estos países.

Inteligencia activa y alerta

La ministra ha asegurado que los servicios de inteligencia de Australia trabajan con los de Malasia, Indonesia y Filipinas para erradicar la amenaza terrorista en la región.

También admitió que es imposible vigilar a personas radicalizadas que actúan en solitario como el que perpetró el ataque de esta semana en Londres, en el que usó un coche y un cuchillo para matar a cuatro personas.

"Si una persona actúa sola y utiliza un coche para atropellar a gente en un espacio público como Westminster, esto es casi imposible de detectar con anticipación para las agencias de seguridad e inteligencia", aseguró Bishop.

Australia elevó a alta su alerta terrorista en septiembre de 2014 y desde entonces ha reforzado la seguridad y ha aprobado una serie de leyes antiterroristas para evitar que se produzcan atentados en su territorio.

Desde entonces Australia ha sufrido cuatro acciones violentas y ha desbaratado otros doce planes para cometer atentados.

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