El gobernador del estado de California, Jerry Brown, ha declarado este viernes el estado de emergencia debido a un brote de hepatitis A que ha dejado al menos 18 muertos, según ha informado el diario 'Los Angeles Times'.

La medida permite a las autoridades sanitarias de California comprar dosis adicionales de vacunas para detener el brote, que ya se ha convertido en el más mortífero de las últimas dos décadas.

"Tenemos la capacidad de usar tantas vacunas como podamos adquirir", ha aseverado el epidemiólogo Gil Chavez, que trabaja para el Departamento de Sanidad en el estado de California.

Este brote fue detectada en una comunidad de San Diego el año pasado. Desde entonces, se ha extendido a los condados de Los Ángeles y Santa Cruz.

Hasta el momento han sido registrados 581 enfermos de hepatitis A, de los cuales más de la mitad han tenido que ser hospitalizados. Se trata de una enfermedad infecciosa particularmente peligrosa, que puede provocar incluso la muerte, especialmente para aquellas personas que ya parezcan de hepatitis B o C.

Las autoridades sanitarias indicaron la semana pasada que, a pesar de las medidas puestas en marcha para frenar el avance de la enfermedad, el brote podría alargarse durante años.

"Vacunar a las personas en riesgo de contraerla es la forma más efectiva de hacerle frente a la hepatitis A", ha aseverado el director del Departamento de Sanidad de California Karen Smith.

Generalmente la hepatitis A se transmite por vía orofecal debido a la ingesta de partículas contaminadas. El mayor brote que se ha registrado en Estados Unidos hasta la fecha tuvo lugar en 2003 en el estado de Pensilvania, donde 900 personas resultaron infectadas tras comer cebolletas en un restaurante.

El brote de California se está propagando principalmente de persona en persona, especialmente en la comunidad de personas sintecho. Las autoridades han distribuido 81.000 dosis esta año.

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