¿Y si todos los ciudadanos no fuésemos iguales ante la ley, las instituciones públicas y privadas de un país, o ante nuestros semejantes por obra y gracia de un algoritmo? Esta distopía, que fue planteada en un lúcido episodio de la tercera temporada de Black Mirror, está cada vez más cerca de cristalizar en la realidad de China.

El Gobierno lleva desde 2015 interesado en levantar el proyecto de Supervisión de Crédito, del que ya se ha presentado un primer borrador, y que consistiría en crear, con la infraestructura de compañías privadas, una base de datos con información de los ciudadanos dirigida a etiquetarles como personas confiables o lo contrario. 

Datos como si está al día de todos sus pagos en administraciones públicas o privadas, si ha cometido algún fraude, lo que compra tanto en tiendas físicas como a través de Internet, la existencia de expedientes abiertos ante las fuerzas de la seguridad -multas de tráfico incluidas- u otros entes de servicios públicos, información bancaria... Todo esto pasaría a convertirse en distintos factores de una ecuación que derivaría en un algoritmo con una puntuación única: ésta representaría cuál es la fiabilidad de esa persona. 

Esta puntuación de 'buen comportamiento' fiscal, cívico y social sería determinante y tomada por válida a la hora de hacer múltiples gestiones cotidianas. Un alto nivel de fiabilidad concedería ventajas a los ciudadanos; una baja puntuación, por el contrario, traería consigo penalizaciones. Según el borrador del plan de Supervisión de Crédito (Credit Supervision), los 'buenos ciudadanos' podrían alquilar bicis y coches sin necesidad de serles requerido un depósito o ser tratados de modo prioritario en hospitales, servicios públicos o tiendas. En cambio, aquellos con baja calificación de fiabilidad, tendrían que enfrentarse a restricciones en innumerables áreas, entre las que hemos elegido las más llamativas: 

-Sus hijos verían su acceso limitado en colegios privados de prestigio. 

-Acceso restringido en coches-cama y en asientos de primera clase en viajes en tren y en avión que no sean necesarios por motivos vitales o profesionales. 

-Limitaciones para adquirir paquetes de viajes en grupo ofertados por agencias. 

-Restricciones en la solicitud y disfrute de subvenciones públicas o apoyo estatal para proyectos profesionales. 

-Restricciones en hoteles y alojamientos de mayor calificación y en alta restauración, al igual que en la entrada de clubes nocturnos y adquisición de cursos de golf. 

-En el ámbito laboral, las personas consideradas de baja fiabilidad no podrían acceder a sectores como el farmacéutico o el de la alimentación, no podrían alcanzar puestos directivos ni de gerencia en empresas, ni serían consideradas para ocupar empleos en los servicios públicos. 

-Políticamente, se limitaría el acceso al Partido Comunista, y tampoco podría llegar a ser elegido representante político. 

-Acceso restringido al servicio militar. 

Si tú también asististe horrorizado a "Nosedive" (Black Mirror), que presentaba a una sociedad basada en las puntuaciones personales inmediatas mediante interacción social, y con la sospecha de que la cosa no estaba tan lejos, aquí puede estar la confirmación de la pesadilla que acecha a los chinos. Con varias compañías ya inmersas en plataformas piloto de recopilación de datos, entre ellas, Sesame Credit, el Gobierno asiático podría poner el programa en funcionamiento a partir de 2018.

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