Una nube de material radiactivo se extendió entre finales de septiembre y principios octubre por Europa. Las alarmas saltaron cuando varias estaciones europeas detectaron en la atmósfera altos niveles de rutenio 106, un isótopo radiactivo. El Instituto Francés de Seguridad Nuclear (IRSN) cree que esta fuga fue a causa de un accidente en alguna instalación nuclear en Rusia o en Kazajistán.

No obstante, el IRSN descarta que el accidente se produjera producido en un reactor nuclear, sino más bien en alguna instalación de tratamiento de combustible nuclear o en un centro de medicina radioactiva.

El rutenio 106 no se produce espontáneamente en la naturaleza, sino por la división de átomos. Se utiliza en medicina para el tratamiento de pequeños tumores y en las pruebas atmosféricas de armamento nuclear. Todos los componentes del rutenio son considerados altamente tóxicos y radiactivos.

De igual modo, el IRSN ha descartado que la nube, que ya no se encuentra en Europa, supusiera un riesgo para la salud de las personas, ni tampoco para el medioambiente. Los niveles detectados de este isótopo, 5 mili becquerelios por metro cúbico de aire, son bajos si se comparan con el pico de 130.000 becquerelios registrado tras el accidente nuclear de Fukushima en Japón.

La investigación se centra en encontrar el origen de la fuga. En un comunicado, el IRSN señala que no pudo precisar la ubicación de la emisión de material radioactivo, pero que en base a los patrones climáticos, la zona más plausible se encuentra entre los Urales y el río Volga. Esto acotaría el parámetro de búsqueda a dos países: Rusia y Kazajistán.

"Las autoridades rusas han dicho que no tienen conocimiento de un accidente en su territorio", ha dicho el director del IRSN, Jean-Marc Peres. El instituto todavía no se ha puesto en contacto con las autoridades de Kazajistán.

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