Tristeza, apatía, nostalgia, ansiedad, problemas de sueño y pérdida de apetito son algunas de las manifestaciones de la depresión navideña, un conjunto de síntomas que afecta a parte de la población de forma temporal durante estas fiestas.

La psicóloga de Hospital Parque Patricia García explica que se trata de un estado de ánimo negativo, marcado por la tristeza, la melancolía o el estrés, que aparece como consecuencia de la interpretación que las personas afectadas hacen de los estímulos externos de esta celebración.

Añade que la vinculación de la Navidad con un periodo de felicidad en el que se fortalecen los vínculos familiares y se conmemoran los éxitos personales y profesionales hace que se generen unas expectativas que en determinados casos no se puedan alcanzar.

A esto se suman además otros factores que pueden provocar malestar, como la pérdida de un ser querido, un despido, problemas económicos o la lejanía de los familiares.

Patricia García puntualiza que la depresión navideña está vinculada también al cambio del estado de ánimo que provoca el invierno y que se traduce en un estado de tristeza, irritabilidad, cansancio y alteración del sueño. A esto se suma la reducción de las horas de sol de esta época del año, con el consiguiente cambio de los ritmos biológicos y la merma de la producción de hormonas como la melatonina y serotonina, reguladoras del estado de ánimo.

Explica que para hacer frente a la depresión navideña es necesario que el afectado identifique y exprese sus emociones, al mismo tiempo que se recomienda controlar los pensamientos con el fin de eliminar la percepción negativa que pueda proyectar la Navidad.

Otro de las pautas se centra en propiciar el pensamiento positivo, dando un nuevo significado a estas fiestas, cambiando las expectativas creadas en torno a ellas y aprovechando estos días para realizar actividades placenteras.

La psicóloga de Hospital Parque apunta que de esta forma se pueden atenuar unos síntomas que, aclara, desaparecen una vez pasadas las fiestas.

En este sentido, insiste en diferenciar la depresión navideña con el trastorno depresivo, una patología que afecta al 5,2% de la población española y que es la principal causa de problemas de salud y discapacidad del mundo.

Añade que en este caso su presencia va unida a la aparición de sentimientos de tristeza, pérdida de interés, trastornos del sueño y del apetito, sensación de cansancio, sentimiento de culpa y falta de concentración.

Patricia García afirma que esta patología puede llegar a ser crónica y limitar el desarrollo de la vida diaria de la persona. Por ello, apunta, debe ser abordada con un tratamiento psicológico, a través de una terapia cognitivo conductual, y farmacológico, mediante antidepresivos.

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