Pep Guardiola, entrenador del Manchester City, dirigió ayer a su equipo en la intrascendente derrota ante el Basilea (el 1-2 de este choque quedó compensado por el 0-5 de la ida) luciendo de nuevo el lazo amarillo en apoyo a los políticos catalanes encarcelados por sus actuaciones durante el fallido referéndum de independencia de Cataluña. Lo llevó prendido no en la chaqueta (como en otros partidos), sino en el jersey. Pero lo llevó, en todo caso.

El gesto no es noticia si atendemos a la rutina del técnico (lo lleva portando desde hace varias semanas), pero sí que lo es en tanto en cuanto en Inglaterra, la Federación Inglesa (FA) le ha multado por lucir este símbolo.

También le ha prohibido que lo haga, algo que el entrenador ha acatado, aunque usará los márgenes que le permite el reglamento para seguir llevándolo en la medida de lo posible.

Como la normal le deja, por ejemplo, llevarlo antes y después de los partidos, Guardiola ya ha anunciado que así lo hará. En la Premier el lazo desaparecerá sólo durante el transcurso puro y duro de los partidos.

En la Champions, sin embargo, no existe normativa al respecto ni ha habido expediente o advertencia alguna de la UEFA así que, aprovechando esta circunstancia, el entrenador ha decidido que lo portará con normalidad para seguir reivindicando lo que, según su versión, es una reclamación "humanitaria" y "no política", toda vez que, siempre según la opinión de Guardiola, sólo está pidiendo la liberdad de personas cuyo único delito fue reclamar el voto.

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