España se mostró este lunes abierta a mantener un polémico contrato armamentístico con Arabia Saudí, para salvaguardar su buena relación estratégica con la potencia petrolera y evitar un conflicto explosivo como el abierto entre Riad y Canadá.

Madrid y Riad, aliados desde hace décadas, conocieron un conato de crisis diplomática la semana pasada, cuando el ministerio español de Defensa anunció que paraba un contrato de venta de 400 bombas guiadas por láser, y por el que Riad había pagado ya 9,2 millones de euros.

El anuncio llegó después de que en agosto, decenas de niños murieran en Yemen víctimas de los bombardeos de una coalición regional liderada por Arabia Saudí.

La noticia hizo temer por otro contrato mucho más importante, que representa 1.800 millones de euros y 6.000 empleos: cinco buques de guerra, que la empresa pública española Navantia debe entregar de aquí a 2022 a Arabia Saudí.

Este lunes, la ministra española de Defensa, Margarita Robles, acudió a apagar el fuego, abriendo claramente la puerta a desbloquear el contrato de las 400 bombas, que según ella no está muerto sino simplemente "en fase de estudio".

El contrato, dijo Robles, se estudiará de manera bilateral "desde una perspectiva de rigor, de buena relación entre los dos países", y con ánimo de resolverlo "de manera amistosa".

Somos "dos países que son socios y que han firmado un contrato", enfatizó ante la comisión de Defensa del Senado.

Igualmente, incidió en que el contrato de los cinco buques de guerra no corre peligro, ya que "no está subordinado ni vinculado a ningún otro contrato".

España evitará así con el quinto mayor cliente de su industria armamentística una crisis como la surgida este verano entre Arabia Saudí y Canadá.

A comienzos de agosto, la embajada canadiense en Riad dijo estar "gravemente preocupada" por una nueva oleada de arrestos de militantes de los derechos humanos en el reino wahabita.

La cancillería saudí denunció de inmediato un gesto "inaceptable", a lo que siguió la expulsión del embajador canadiense, la llamada a consultas del representante saudí en Ottawa y la ruptura de las relaciones comerciales.

- Una red de intereses -

En los últimos días, Robles y su ministerio se habían visto en el punto de mira de toda una trama de intereses diplomáticos, económicos y de política interna.

"Podía poner en peligro la política de contratos de España en Arabia Saudí en los últimos años", comentó a AFP Eduard Soler, analista del think tank CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs).

El acuerdo de las cinco corbetas suponía la continuidad de la exitosa política de obtención de contratos de ingeniería en Arabia Saudí.

Recientemente, dos consorcios españoles obtuvieron allí la adjudicación de sendos proyectos de gran peso: el tren de alta velocidad entre La Meca y Medina, y el metro de Riad. Unas concesiones atribuidas en parte a la buena sintonía entre las respectivas familias reales, los Saud y los Borbones.

A todo esto se añadía un factor de política interna. Y es que los 6.000 empleos del último gran contrato se ubican sobre todo en Andalucía, una región que es el mayor vivero de votos socialistas en España y donde a fines de año se esperan elecciones anticipadas.

"Es un caso de libro donde vemos que los factores de política interna afectan a la política exterior y de Defensa", añadió Eduard Soler.

- Las oenegés, contrariadas -

Desde el inicio, las organizaciones de defensa de derechos humanos se han opuesto a que España venda armas a Arabia Saudí.

Argumentan el presumible uso de bombas contra civiles en la guerra de Yemen, y una ley aprobada en 2007 en España que contempla la revocación de autorizaciones cuando existan "indicios racionales" de que el material de defensa pueda emplearse "con fines de represión interna o en situación de violación de derechos humanos".

Este lunes, Amnistía Internacional volvió a la carga pidiendo en un comunicado que Madrid deniegue dichas entregas.

"Bombas como ésas son utilizadas en decenas de crímenes de guerra en Yemen", comentó Alberto Estévez, militante de AI y portavoz de la campaña "Armas bajo control".

"Que reculen me parece esperable, por desgracia", añadió Jordi Calvo, investigador del Centro Delàs, de Barcelona. "Los gobiernos socialistas y del Partido Popular (conservadores) han impulsado de manera similar las exportaciones de armas, y no han cuestionado las mismas a regímenes como el saudí".

avl/mg

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