
Quizá era una de los pocas facetas que quedaba por mostrarse de Andy Warhol. Polémico, transgresor y ante todo irreverente. Se atrevió a retratar a Mao Zedong, a Liz Taylor y a los iconos de la sociedad consumista norteamericana. No hubo detalle que escapara a la imaginación del artista, ni límite que en su opinión pareciera descabellado. Hoy se conoce que al artista de la Factory quiso por un momento ser mujer, y nada menos que la mismísima Marilyn Monroe.

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