
Cámaras que persiguen nuestros pasos, satélites que nos controlan desde el espacio, redes de vigilancia que cruzan el planeta, Echelon revisando correos electrónicos y llamadas telefónicas. La profecía de Orwell en "1984" parece cumplirse: "Siempre esos ojos que miraban, vigilantes. En vigilia o en el sueño, en el trabajo o comiendo, en casa o en la calle, no había privacidad posible". ¿Y si todo fuera mentira? ¿Una simple estrategia para favorecer la autocensura y el control social? Pero, ¿y si es verdad?

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