
En la víspera de la noche de los difuntos, o Halloween en su versión anglosajona, una de las tiendas de disfraces con más solera de Madrid, Maty, está abarrotada de clientes en busca de disfraz. Su propietaria, Matilde Sanz aseguró este jueves que si bien la crisis no merma las ganas de festejar de la gente, sí se nota "menos alegría que otros años", sobre todo a la hora de pagar, ya que "se miran un poquito más" los precios.

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