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Las bases turísticas del lago Baikal esperan a los nostálgicos de la URSS

AFP
19/07/2009 - 16:44

Al final de un pequeño camino campestre, que serpentea entre los árboles, unas cabañas de madera emergen detrás de una verja que da la bienvenida al visitante a la base turística 'Baikal', un vestigio de los centros de vacaciones de la era soviética, a orillas del lago.

Las orillas del siberiano lago Baikal -el lago de agua dulce más antiguo y profundo del mundo (casi 1.700 metros)- míticas para numerosos enamorados del Transiberiano, están repletas de estos pequeños complejos, bautizados 'turbazy' durante la época de la URSS. La Agencia de Turismo de Irkutsk, a cargo de la promoción de la región, censó no menos de un centenar, aunque únicamente en el margen oeste y sur del lago.

Pero pocos turistas extranjeros se aventuran a estos lugares, en donde las condiciones son más que austeras, bien lejos de los estándares occidentales. Ekaterina Slivina, jefe de la Agencia de Turismo, reconoce que las infraestructuras de estos lugares son de otra época.

En 'Baikal', pocas cosas han cambiado desde la época soviética. Ni las camas estrechas con colchones viejos, las paredes tan finas que excluyen toda intimidad, las letrinas compartidas o la taberna con estrictos horarios en donde hay que mostrar su 'tarjeta de turista', han cambiado su aspecto o funcionamiento.

"La base apareció en los años 1950", comenta Vladimir Jaritonenko, director del centro. "La empresa de ferrocarriles había construido unas casas para sus obreros. A principios de 1960, cedieron el lugar al sindicato de Irkutsk", relata jovialmente.

Desde entonces, el complejo recibe a los 'camaradas' trabajadores enviados por sus empresas.

El poder soviético había instaurado un sistema estricto para las vacaciones de sus ciudadanos. Una vez por año, las administraciones entregaban a cada empleado un 'bono de estancia' que les permitía partir varias semanas a descansar en uno de los centros dependientes de la empresa para la que trabajaban, tanto a orillas del lago Baikal, como del mar Báltico o también del Mar Negro.

Algunas empresas conservan hasta la actualidad sus bases, como es el caso de la compañía energética regional Irkutskenergo, que posee en el pueblo de Murino un centro llamado 'Energuetik'.

"Muchísimos bálticos venían", recuerda Jaritonenko, que comenzó a trabajar en Baikal en la década de los setenta como "jefe organizador". En la actualidad, la concurrencia la constituyen rusos con recursos limitados de las regiones cercanas como Buriatia, Chita o Krasnoiarsk.

Conciente de que las habitaciones tradicionales ya no corresponden a las normas en vigor, el director del centro hizo construir algunas "casas de campo", una especie de chalé de un piso totalmente equipado. "La gente necesita las comodidades", consiente.

Sin embargo, este emprendedor lamenta la lentitud con que se desarrolla el turismo en la región que, a pesar de su inmenso potencial, no encuentra inversores interesados. "Es difícil convencer a la gente de que ponga dinero en algo que sólo aportará beneficios dentro de cinco o seis años", explica.

Más aún si se tiene en cuenta que los rusos han atravesado numerosas crisis en los últimos 20 años, entre la caída de la Unión Soviética, el descalabro financiero de 1998 y la actual recesión, señala con una pizca de pesimismo en su voz.

En Irkutsk, Slivina se muestra más confiada, ya que las autoridades regionales decidieron construir tres zonas turísticas especiales en la ribera sur y oeste del lago para apoyar el desarrollo económico. Con esta iniciativa, los inversores son más numerosos, asegura.

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