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El universo más violento: así son las explosiones de rayos gamma

Luis Miguel Ariza
21/02/2008 - 17:34
Imagen de un magnetar. Foto: Archivo

El uno de agosto de 2005 tuvo lugar un acontecimiento de increíble violencia en el Universo. Los instrumentos de a bordo del satélite Swift, construido por la NASA, el Reino Unido a Italia, detectaron un brillante flash en una región del espacio que duró 250 segundos.

El Swift había sido puesto en órbita sólo un año antes, pero obtuvo el premio gordo: un estallido de energía y radiación de rayos gamma sin precedentes, que fue derivando en los siguientes días en forma de emisiones de rayos X y luz. El fenómeno, bautizado como GRB050801, se convirtió para los astrofísicos en un enigma que aún perdura; las misteriosas explosiones de rayos gamma que jalonan el cosmos.

Los últimos resultados del Swift, junto con un programa mundial era la captación y el estudio de estas manifestaciones de energía por parte de una red de telescopios terrestres, fueron presentados recientemente en la Convención Anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) que se celebra en Boston, (Estados Unidos).

La virulencia de la explosión

"La explosión produjo la misma cantidad de energía que genera el Sol durante toda su vida de 10.000 millones de años", ha comentado Massimiliano De Pasquale, uno de los expertos de la misión, con respecto a GRB050801.

Y es que el comportamiento de GRB050801 fue inusual. Normalmente, estas explosiones producen un fogonazo brillantísimo inicial, lo que no fue observado en aquella ocasión. Después le siguió un fulgor muy consistente que fue palideciendo conforme pasaba el tiempo, y que generó emisiones muy estables y potentes de rayos X y chorros de luz. Estas emisiones de energía son capaces de expulsar enormes cantidades de materia al espacio, pero el medio interestelar actúa como freno, lo que explicaría el fulgor decreciente. Pero el motor de esta fabulosa energía podría ser la formación de un agujero negro –una compresión de la materia hasta tal punto que su enorme acción gravitatoria empieza a tragarse hasta la luz– o incluso desviarse hasta formar algo más exótico y extraño: un magnetar.

Qué es un magnetar

"Las característicias de este fenómeno encajan mejor con el núcleo de una estrella que se ha colapsado sobre sí misma", dice De Pasquale. Un magnetar es un tipo de estrella de neutrones hecha de un material tan denso que una cucharilla de café pesaría 5.000.000.000.000 kilos. Su densidad es tan gigantesca, que el magnetar puede tener una masa equivalente a la del sol pero comprimida en un radio de apenas 10 kilómetros.

Los magnetares son objetos muy raros, procedentes del colapso de las estrellas, y sus campos magnéticos son gigantescos, del orden de un billón de veces más potentes que el de nuestro propio planeta, la Tierra. "Un objeto como este rotaría muy rápidamente, quizás centenares de veces cada segundo, aunque empezaría a desacelerar cuando emitiera los chorros de energía por sus polos magnéticos, como si fuera un faro", explica este astrónomo italiano. El magnetar probablemente es quien alimenta a GRB05080.

Otro dato fascinante sobre este fenómeno es el tiempo en que se produjo. Ahora se ha podido determinar que la explosión sucedió hace 9.000 millones de años, pero no fue hasta aquel mes de agosto cuando su radiación llegó a la Tierra. Por un lado significa que la localización temporal está alejada a 9.000 millones de años luz de nosotros, por lo que GRB050801 se sitúa en las regiones más alejadas del Universo actual. Nuestro planeta se formó mucho después de que se produjera esta formidable explosión -¡nada menos que 4.500 millones de años!

Las explosiones de rayos gamma se producen varias veces al día, aunque salvando la distancia temporal, debieron ser muy frecuentes en las primeras etapas de la formación del Universo, ya que ahora nos llegan sus ecos, eso sí, con bastante retardo. El satélite Swift ya ha detectado desde 2004 unas 292 emisiones de este tipo, a lo que habría que sumar otras 320 captadas por instrumentos en otros satélites.


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