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El macabro hallazgo de los cadáveres de dos niños conmueve Italia

AFP
26/02/2008 - 21:20

El macabro hallazgo por casualidad en el fondo de una cisterna de los cadáveres momificados de dos niños que habían desaparecido hace dos años en la sureña localidad de Gravina de Pullas, impresionó este martes a la opinión pública italiana.

Por la desaparición de los dos niños, de los que se había perdido misteriosamente todo rastro la noche del 5 de junio del 2006 en la misma pequeña localidad, se encuentra desde noviembre del año pasado detenido el padre, Filippo Pappalardi, acusado del homidicio de sus hijos.

Los bomberos tuvieron que trabajar toda la noche del lunes para sacar los cuerpos de la cisterna, a 25 metros de profundidad, mientras los expertos inspeccionaron y fotografiaron minuciosamente cada detalle del lugar, al que accedieron abriendo un orificio especial.

Tras 30 horas del hallazgo, Vincenzo Speranza, el jefe de la policía de Bari, capital de Pullas, confirmó que los dos cuerpos encontrados en el fondo de una cisterna de un edificio abandonado, descubiertos mientras se socorría a un niño que había caído accidentalmente, pertenecen a Salvatore y Francesco Pappalardi, de 11 y 13 años.

"Son seguramente los dos niños desaparecidos hace dos años", anunció Speranza, quien reconoció que "murieron de una muerte horrible". Los investigadores creen que fallecieron de "hambre y frío" aunque todavía no han logrado establecer si cayeron accidentalmente o fueron empujados.

La madre de los niños, Rosa Carlucci, deberá identificar oficialmente el miércoles los cuerpos, que según la prensa italiana estaban momificados.

Tore y Ciccio, como solían ser llamados por la misma prensa, vivían con el padre, conocido por su autoritarismo y carácter agresivo, quien había obtenido su custodia 20 días antes tras un proceso de separación difícil.

El día que desaparecieron habían sido castigados, pero la nueva compañera del padre los había dejado salir a la calle a jugar, lo que había desatado la ira del progenitor, por lo que las autoridades sospechaban que tras encontrarlos y maltratarlos, como solía hacer habitualmente, los había matado. Una serie de escuchas telefónicas tendían a confirmar que el padre los consideraba muertos. Además no había podido dar explicaciones sobre dónde y qué había hecho durante las dos horas sucesivas a la desaparición de los niños.

Pese a la gran movilización de medios y fuerzas, incluso se llegaron a recorrer las montañas de los alrededores con una unidad a caballo y se exploraron pozos y riachuelos, los menores no se encontraron. Hasta el papa Benedicto XVI intercedió en julio del 2006 para manifestar su "preocupación".

"¿Por qué no los buscaron en la cisterna?", fue la primera declaración del padre, quien siempre se ha proclamado inocente. "Por ahora las acusaciones contra él siguen en pie", advirtió el fiscal, que no excluye una "caída accidental".

Numerosos programas de televisión fueron dedicados al caso y se examinaron diferentes aspectos de la vida de todos los involucrados. Se llegó a pensar que habían terminado en un tráfico de menores con Rumanía o que habían caído en manos de una red de pederastas, mientras los dos progenitores se acusaban entre ellos. La respuesta quedó en manos de la policía científica, que deberá establecer si se trató de homicidio o de un trágico accidente.

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