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El misterio rodea la muerte de la francesa que pidió la eutanasia

AFP
21/03/2008 - 3:46

El misterio rodeaba este jueves las causas de la muerte de la francesa Chantal Sebire, enferma de un tumor incurable y a quien la justicia le había denegado recurrir a la eutanasia, un día después de ser hallada muerta en su domicilio, un hecho que reabrió en Francia el debate sobre el derecho a morir.

¿Un suicidio? Sebire, de 52 años, era "violentamente hostil". ¿Eutanasia activa? Era lo que más deseaba esta ex profesora, pero el Tribunal de Gran Instancia de Dijon (este de Francia) le había negado el pasado lunes ese derecho, conforme a la legislación francesa en vigor.

La hipótesis de una muerte natural tampoco se descarta. Sebire sufría una rara enfermedad "potencialmente mortal", un estesioneuroblastoma o neuroblastoma olfativo, que le había deformado cruelmente el rostro, recordó a AFP su médico, Emmanuel Debost.

Pero el fiscal de Dijon, Jean-Pierre Alacchi, afirmó este jueves que en "el estado actual de las investigaciones" es imposible sacar una conclusión definitiva.

"En estos momentos, no hay elementos suficientes" para determinar las causas de la muerte, declaró a AFP el fiscal.

"Me pregunto si se va a hacer o no una autopsia", dijo Alacchi, que precisó que "la apariencia externa del cuerpo no presentaba ninguna particularidad".

"Sería vergonzoso que hicieran una autopsia", exclamó por su parte el abogado de Sebire, Gilles Antonowicz.

Otro elemento incierto es la presencia de miembros de la familia de Sebire -tenía tres hijos y un hermano- en el momento de su muerte, en su domicilio de Plombières-les-Dijon (este).

Sebire, que había pedido con insistencia en las últimas semanas "morir con dignidad" a través de la eutanasia activa, estaba "muy apoyada" por sus allegados, recordó el fiscal Alacchi.

Pero "no estamos todavía seguros de que su hija estuviera presente" cuando falleció, si bien fue ella quien "descubrió el cuerpo", admitió.

Más allá de la conmoción que ha suscitado la mediatización desde finales de febrero de este doloroso caso, sus súplicas, su derrota ante la justicia y su súbita muerte han reabierto el debate entre partidarios y detractores de legalizar la eutanasia activa en Francia, siguiendo el ejemplo de países como Bélgica y Holanda.

Una ley de 2005 contempla en algunos casos el derecho a dejar morir, es decir la suspensión del tratamiento para enfermos sin ninguna esperanza, aunque se prohíbe terminantemente a los médicos que practiquen la eutanasia activa.

Esta legislación fue votada a raíz de otro caso de gran polémica, el de un tetrapléjico de 22 años, Vincent Humbert, que murió gracias a la intervención de su madre y su médico.

Poco antes de conocerse la muerte de Sebire, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, a quien había escrito personalmente la enferma, recibió el miércoles a su médico Debost en el Elíseo.

El primer ministro, François Fillon, encargó por su parte al diputado Jean Leonnetti hacer una evaluación de la ley que él mismo redactó en 2005.

"Evidentemente, hay que tener en cuenta los casos más dolorosos como el de Chantal Sebire", declaró el portavoz del Gobierno, Luc Chatel.

En Bélgica, el médico Pete Hoebeke, que había propuesto a la enferma aplicarle la eutanasia, se mostró "sorprendido de que un gran país laico como Francia no logre decidirse sobre lo que es también una terapia", en declaraciones al diario francés Le Monde.

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