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Miles de peregrinos inician en Jerusalén la procesión de Viernes Santo

AFP
21/03/2008 - 13:40

Miles de peregrinos católicos llegados del mundo entero protagonizaron este Viernes Santo la tradicional procesión del Vía Crucis en la Ciudad Vieja de Jerusalén, que recuerda la crucifixión de Jesús dos días antes de Pascua.

Distribuidos en grupos, algunos cargaban con grandes cruces a lo largo de este recorrido de catorce etapas que recuerda la Vía Dolorosa, el camino que Jesús, según la tradición cristiana, emprendió antes de ser crucificado por los romanos.

Recitaban salmos que se confundían con los versículos del Corán difundidos desde los minaretes de las mezquitas de la Ciudad Vieja, antes de la plegaria musulmana del viernes. En el aire, se imponía el olor a incienso.

A través de las estrechas callejuelas de la Ciudad Santa, los cristianos se dirigieron hacia la iglesia del Santo Sepulcro, donde se cruzaron con musulmanes que marchaban hacia la Explanada de las Mezquitas.

La procesión arrancó bajo el sol radiante en el convento de la Flagelación y finalizó en el Santo Sepulcro, donde se situaría el lugar donde Jesús fue sepultado, convertido hoy en uno de los centros de culto cristiano de la Vieja Ciudad de Jerusalén, ocupada y anexionada por Israel.

Representantes de las dos familias musulmanas, Nusseibé y Judé, que poseen las llaves del Santo Sepulcro desde el siglo XIII, abrieron sus puertas este viernes por la mañana para permitir la entrada de los peregrinos.

El patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, que oficiaba la misa del Viernes Santo por última vez al haber cumplido los 75 años, edad fijada para la jubilación, llegó poco después del inicio de la procesión.

La policía israelí desplegó refuerzos en toda la zona para prevenir cualquier incidente.

"Todavía no me creo que esté aquí", dijo emocionada Maura Mendos, una mujer de 54 años llegada de Texas (Estados Unidos).

"Espiritualmente, me sienta muy bien estar aquí. Es un sueño que se cumple", confió.

Flora Sequirante, un médico de unos 50 años, hizo el viaje desde Toronto, en Canadá. "Es un privilegio para mí estar en Tierra Santa. No encuentro las palabras para describir mi felicidad al haber podido rezar en el mismo lugar donde sufrió Jesús y caminar sobre sus pasos", confesó.

Farid Doueibess, un cristiano de la Vieja Ciudad de Jerusalén, lamentó que sus allegados que viven en la Cisjordania ocupada no hayan podido venir debido al bloqueo impuesto por Israel.

"Hay muchos turistas, pero a las familias cristianas de Cisjordania se les impide venir. Espero que esta situación cambie en el futuro", suspiró.

Los comerciantes palestinos, cuyo negocio se ha resentido del retroceso del turismo a causa de la violencia israelo-palestina, aprovechaban la afluencia de turistas.

"El turismo se recupera poco a poco pese a la tensión persistente", explicó Ghassan Attiya, de 37 años, propietario de una tienda en la entrada del Santo Sepulcro.

No obstante, la mayoría de fieles que trataban de lograr un sitio en la iglesia "no se pararon para las compras", lamentó.

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