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ENFOQUE-Aborto en A.Latina enfrenta pulso entre conciencia y ley

1/04/2008 - 18:14

Por Nelson Bocanegra

BOGOTA (Reuters) - El reciente hallazgo del cadáver de unamujer desnuda dentro de una caja en la capital de Colombiaparecía ser un asesinato más, al estilo de la mafia, pero laausencia de señales visibles de violencia despertó lacuriosidad de las autoridades.

El dictamen forense señaló que su útero estaba destrozado yhabía muerto desangrada por un aborto clandestino.

Un mes antes a Yolima Bernal le indujeron el parto en unhospital, luego de que otra institución médica propiedad de lacomunidad Jesuita se negó a practicarle un aborto, aun cuandoel feto estaba malformado con hidrocefalia y crecimientoasimétrico, lo que incluso amenazaba su salud.

Estos casos son los más recientes ejemplos de las barrerasque persisten para el aborto en la mayoría de países de AméricaLatina, que, pese a ser permitido por la ley en circunstanciasterapéuticas, la mala interpretación y reglamentación de lasnormas impide a las mujeres ejercer ese derecho.

Aunque por su alto contexto clandestino es difícil tenercifras concretas, en Perú el Ministerio de Salud estima que sepractican unos 410.000 abortos al año. En Colombia, el últimoinforme serio, realizado hace una década, reportó 350.000 casosy en Argentina, en el 2005, se tuvieron 80.000 egresoshospitalarios por el mismo tema.

SIN FRONTERAS

En Chile, donde está completamente prohibido por la ley,algunos especialistas estiman que se realizan cerca de 150.000abortos al año.

La medicina entiende por aborto toda expulsión del feto,natural o provocada.

Por su parte, la Iglesia Católica interpreta como aborto lamuerte provocada del feto, realizada por cualquier método y encualquier momento del embarazo, desde el instante mismo de laconcepción, lo que considera como pecado.

Además de Chile, el aborto también es ilegal y penalizadoen cualquier caso en El Salvador.

En los otros países de la región existen diferentesexcepciones en las que el aborto terapéutico es legal, en casosde violación, cuando la vida de la madre está en peligro o siexiste malformaciones del feto.

Un caso curioso es Argentina, donde además de estarpermitido cuando corre riesgo la salud o la vida de la madre,también es legal cuando el embarazo es producto sólo de laviolación a "una mujer idiota o demente".

Los únicos países en América Latina en donde existe unaliberalización total del aborto son Cuba y las Guyanas.

GRANDES RETOS

Para Mónica Roa, de la organización no gubernamentalWomen's Link Worldwide, lo que se ve en América Latina es que apesar de que la mayoría de los países tienen alguna excepción,las reglamentaciones son tan débiles que dejan vacíos parahacer efectivo el aborto.

Una de las naciones más avanzados en la reglamentación delaborto terapéutico en la región es Colombia, en donde fuedespenalizado desde mediados del 2006 en algunos casos.

"Nuestro reto en Colombia es que todo ese marco jurídicoque se logró tenga un impacto y se dé el cambio cultural quehace falta, porque obviamente los médicos siguen conresistencia, las mujeres no entienden aún bien los derechos quetienen", explicó Roa, quien fue excomulgada por la Iglesia porlograr la despenalización de la práctica.

En esta región, con el más alto número de católicos en elmundo, persisten las concepciones de tipo religioso y cultural,que constituyen barreras para garantizar el ejercicio delaborto.

La Iglesia, además de considerarlo un pecado mortal,argumenta que legalizarlo no ayuda a su desaparición, sino aque aumente su número, debido a que la opinión pública veríacomo bueno lo que se despenaliza.

Los organismos defensores de los derechos de la mujeresestán conscientes de, que más allá de buscar una liberalizacióntotal del aborto, los países se deben concentrar en hacercumplir las actuales excepciones.

"Lo que tiene que hacer el sistema de salud es dar muchamás información a las mujeres para que conozcan sus derechos yexigirle a las entidades, porque es un servicio público así seaprestado por entidades privadas y está normatizado", opinóBeatríz Quintero, de la Mesa por la Vida y la Salud de lasMujeres, de 55 años y quien abortó clandestinamente hace 30.

"Obviamente el problema continúa y lo que me parece gravees que entre más obstáculos pongan las clínicas y loshospitales para prestar un servicio seguro, pues las mujeresvan a seguir escogiendo la ruta clandestina, en donde siemprevan a correr el peligro de desangrarse", concluyó Roa.


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