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'Deseos de mujer', en la Feria del Libro

Juan Carlos Rodríguez
1/06/2008 - 20:26

La amistad bien vale un conjuro. Y algunos rituales, por supuesto. Porque la amistad entre mujeres tiene mucho de rito, de hermandad, de genio que se reúne para reírse, para cuidarse, para protegerse. Deseos de mujer. Rituales y conjuros para amigas íntimas (Plaza & Janés) reúne la convivencia y la connivencia de cuatro mujeres que llevan toda la vida reuniéndose, conservando el valor imprescindible de la amistad, jugando y entregándose a la magia como una manera intrépida y esperanzadora de ver el mundo con una sonrisa y siempre de cara.

"Un día quedamos a comer y apareció la típica conversación de por qué se decía que las mujeres eran malas jefas o si se llevaban mal. Y nos planteamos, ¿por qué no hacerlo al revés? ¿Por qué no reunirnos para intentar echarnos una mano? Decidimos reunirnos periódicamente para hacer algo que nos diera energía –relata Pilar Rodríguez, Directora de Relaciones Institucionales de elEconomista–. Entonces Clara terminó su primera novela, La hija de Marx, y necesitaba un editor. A mí se me ocurrió encargar una tarta en forma de libro. Esa noche hicimos el primer conjuro… y funcionó".

Trucos diarios

Dos escritoras –Carmen Posadas y Mariángeles Fernández–, una escritora, Clara Obligado, y una periodista, Pilar Rodríguez, mujeres de éxito y felices, han llevado al papel los pequeños trucos diarios que han sostenido su amistad. Siempre que una lo necesita, allí están las otras, dispuesta a reírse, ha poner boca arriba sus inquietudes y hasta sus coqueteos con algún que otro hado. "Los conjuros son, sobre todo, deseos", explica Rodríguez. "Y ceremonias de la amistad –describe Posadas–, de apoyo mutuo y para recordar lo que quieremos conseguir".

Mariángeles Fernández lo cuenta así: "Desde entonces hemos hecho conjuros para las cosas verdaderamente importantes: cuando Pilar o Clara se querían comprar una casa, en el duelo por la muerte de un padre… Cada vez que hay algo importante nos juntamos para darnos fuerza. Yo he recibido tanto ayuda material como espiritual de todas ellas y siempre tengo la sensación de que recibo más de lo que doy".

Todas conspiran como una misma, como 'meigas' que en el postre, alrededor de velas y entorno a una copa de vino sacan de la noche de los tiempos rituales, trucos y magia donde convocan a la suerte y, sobre todo, a la inmensa fuerza que reúnen entre las cuatro. Su libro es un testimonio –un diálogo lúdico, emotivo y lleno de guiños entre las cuatros–, una composición coral, cómica y repleta de humor, intención, alegría y lucidez sobre las ganas de vivir, la amistad y la literatura.

"Buena energía"

Un regalo. Tienen entre 45 y 55 años, eso es, siguen ascendiendo hacia lo alto de sus carreras profesionales y están llenas de "buena energía", que es lo que convocan. Clara Obligado lo retrata básicamente como un "exceso de responsabilidad" y, sobre todo, de intenso trabajo. Las cuatro, cada una en lo suyo, llevan años demostrándolo y siguen a pie del cañón, con el vigor de siempre, sin necesidad de esconderse de la edad. Quizás en esas cenas de rituales y risas está el secreto. En la fe que unas a otras se tienen. "Porque pedimos cosas posibles y además le ponemos energía", lo certifica Pilar.

¿Qué es lo que desean las mujeres? ¿Cómo pueden lograr aquello que anhelan? ¿Podemos contar con las amigas para tomar las decisiones más importantes de nuestra vida? Carmen, Clara, Mari Ángeles y Pilar se conocen desde hace más de veinte años y cada vez que alguna de ellas quiere poner de su parte a la suerte y la voluntad se reúnen para hacer un conjuro. Un canto a la amistad, que este sábado presentaron en la Feria del Libro de Madrid.

Carmen consiguió el Planeta, Pilar encontró la casa perfecta, Mari Ángeles espantó a un ex amor o Clara conoció al hombre de su vida. Sus historias son reales, divertidas, sacudida de amores y desamores, trabajo y éxito, hijos e hijas, viajes y exilios, comida y belleza. En Deseos de mujer no se trata de ser, presumir o aherrojar consejos, sino de contar su propia experiencia, la unión de vida y amistad que proclaman como un tesoro que apenas los hombres pueden vislumbrar. "Nos contamos cualquier intimidad –explica Clara Obligado–. Más que rivalizar, como dicen los tópicos, siempre estamos apoyándonos". Porque ellas saben, por ejemplo, que la madurez no da la felicidad, pero ayuda bastante a disfrutar de las cosas buenas de la vida.


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