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Duelo de titanes: BMW Serie 3 y Audi A4

Andrés Sanz
4/07/2008 - 15:43

El BMW 318d ha sido durante un largo periodo un gran referente entre las berlinas medias, pero las tornas con la llegada del nuevo Audi A4 2.0 TDI, un duro rival para la marca de Munich. Esta berlina mejora en todos los órdenes al modelo que sustituye. ¿Superará también al BMW?

Aunque pueda parecer increíble, durante mucho tiempo la firma de la hélice ha situado su Serie 3 entre las cinco berlinas medias más solicitadas. Y decimos "increíble" porque su precio rebasa por mucho las tarifas que exigen rivales más o menos próximos como los Ford Mondeo, Renault Laguna y Peugeot 407. Pero una imagen de marca incuestionable sustentada en una calidad de primera, en la eficacia de un plantel mecánico de primer nivel y en la calidad de sus acabados explican, en buena medida, el fenómeno.

Dentro de la gama, la variante 318d, la más accesible en la parcela diésel, es una de las más equilibradas por su relación prestaciones/consumo. Rinde 143 CV y un abultado par máximo de 300 Nm, disponible de forma sostenida entre 1.750 y 2.000 rpm. En conjunto, es un coche rápido y solvente, aunque cuando viaja cargado se torna remolón para acometer adelantamientos con rapidez o "escalar" repechos con marchas largas engranadas . A cambio, es realmente austero, pues si bien los 4,7 l/100 km anunciados son bastante optimistas en uso regular, la cifra real no se va por encima de seis.

Un rival de cuidado

En esas andaba el 318d cuando Audi toma las riendas y le encara un modelo del porte y la talla del nuevo A4 2.0 TDI. Esta berlina mejora en todos los órdenes al modelo que sustituye, y, aunque no por mucho, es ligeramente más habitable que el BMW. También suma 20 litros extra al maletero, frente a los 460 de aquél, que además carece de rueda de repuesto porque calza neumáticos antipinchazo.

Si la calidad y presentación del 318d son de por sí convincentes, las del A4 2.0 TDI resultan incluso mejores a la vista y al tacto. La ergonomía está más vigilada, sobre todo si montan el navegador opcional, más intuitivo y accesible en el A4, con teclas de acceso directo a funciones y una consola más próxima al conductor.

En marcha, el Audi evoca sensaciones de modelos de porte superior. Está muy bien aislado, pisa de maravilla, es predecible hasta con el ESP apagado, gracias a la eficacia del chasis y a su condición de tracción delantera, y realmente confortable sobre toda clase de firmes. La llegada del sistema common rail a su motor salda una vieja deuda: las vibraciones y rumorosidad del anterior 2.0 TDI con bomba inyector. Con 143 CV y 320 Nm la mecánica empuja más desde menos vueltas, y ofrece un carácter y una intensidad equiparables a su competidor. Es rápido, algo más que su rival, y poco sediento.

El 318d también es cómodo, pero menos que el Audi a causa de un reglaje muelle/amortiguador más firme, en parte sobre todo por la dinámica vocación que la marca imprime a sus productos. Su rodar es impecable y fruto de un chasis mucho más sólido y eficaz, aunque sobre firmes bacheados no transmite en absoluto la facilidad de su oponente y se ve obligado a hacer más correcciones de volante.


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