Por Maggie Fox
WASHINGTON (Reuters) - Tres genes jugarían un papelimportante a la hora de explicar por qué algunos hombresjóvenes que viven en vecindarios peligrosos o sin familia sevuelven criminales violentos mientras que otros no, informaronel lunes investigadores estadounidenses.
Un gen llamado MAOA que jugaba un rol especialmenteimportante ha demostrado en otros estudios afectar la conductaantisocial de las personas y ser muy común, señaló el equipo dela University of North Carolina.
Las personas con una variación particular en el gen MAOAdenominada 2R eran muy propensas a tener conductas criminales orelacionadas con el delito, dijo Guang Guo, profesor deSociología que dirigió el estudio.
"No quiero decir que este sea un gen del crimen, pero el 1por ciento de las personas lo tiene y registra puntuaciones muyaltas en términos de violencia y delincuencia", manifestó Guoen una entrevista telefónica.
Su equipo, que estudió sólo a varones, empleó datos delEstudio Nacional Longitudinal de Salud Adolescente, una muestranacionalmente representativa de Estados Unidos con alrededor de20.000 jóvenes de séptimo a duodécimo grado.
Los jóvenes del estudio son entrevistados personalmente demanera regular y algunos brindan muestras de sangre.
El equipo de Guo construyó una "escala de delincuenciaseria" basada en algunas de las preguntas que contestaron losadolescentes.
El estudio será publicado en la edición de agosto deAmerican Sociological Review.
GENES MAS AMBIENTE
Los expertos hallaron variaciones específicas en tresgenes: la monoaminooxidasa A (MAOA), el transportador dedopamina 1 (DAT1) y el receptor de dopamina D2 (DRD2).
Los tres estaban asociados con la mala conducta pero sólocuando los varones sufrían estrés, por ejemplo por problemasfamiliares, baja popularidad y fracasos escolares.
La MAOA regula muchos químicos neurotransmisores que sonimportantes en la agresión, la emoción y la cognición, como laserotonina, dopamina y norepinefrina.
Las relaciones fueron muy específicas.
El efecto de repetir un grado dependió de si el niño teníacierta mutación en la MAOA, denominada repetición 2, revelaronlos autores.
Y cierta variación en el DRD2 parecía activarse si un jovenno comía regularmente con su familia.
"Pero si una persona con el mismo gen tiene un padre quecome regularmente con ella, entonces el riesgo desaparece",dijo Guo, quien señaló que esto sugiere que la familia es muyimportante.
"Estos resultados, que se encuentran entre los primeros querelacionan las variaciones genéticas moleculares con ladelincuencia, amplían mucho nuestra comprensión de ladelincuencia y las conductas violentas y destacan la necesidadde considerar simultáneamente sus orígenes sociales ygenéticos", concluyó el equipo.
Guo dijo que aún es demasiado pronto para saber si podríandesarrollarse medicamentos para proteger a los jóvenes enriesgo.

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