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Francia y el misterio de las muertes de dos amigos que solo estaban cenando

11/08/2017 - 13:09
  • Ni homicidio ni suicidio sino un cúmulo de infortunios
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Imagen: Getty

Los dos acaban muertos. El final de esta historia que ha llenado páginas de la prensa francesa en las últimas horas no es la parte más importante; entender cómo murieron Lucien Perrot, de 69 años y anfitrión, y Olivier Boudin, de 38, en medio de una cena gobernada por el vino es lo que trae de cabeza a las autoridades.

Ni rastro de violencia. Por ahí empezaron las elucubraciones de una investigación que comenzó después de que una vecina de Lucien (Pépère para los allegados) se encontrara con la escena. Uno, tendido en el suelo y el otro, doblado sobre sí aún sentado en la silla del porche de la vivienda de Authon-du-Perche, una población de región de Centro de Francia, escena del crimen que no fue tal.

La vecina, que tuvo que pasar dos veces para entender lo trágico de lo que estaba viendo -la primera vez pensó que dormían la borrachera, según contó a Le Parisien- alertó a la policía y desde entonces el misterio se cernió sobre la causa de las dos muertes.  La falta de signos de violencia en los cuerpos llevó enseguida a descartar el homicidio voluntario como causa del fallecimiento de los dos amigos, que tomaron carne a la brasa, queso, pan y vino (y cerveza y anís) en la que sería su última cena.

Además, la disposición de los platos y vasos, aún en uso aparente, arrojaron luz sobre el hecho de que Pépère y Olivier murieron prácticamente de forma simultánea. Por eso, antes de realizarse la autopsia a los cuerpos, se valoraron escenarios como el suicidio pactado o el envenenamiento. Pero ninguna de esas opciones es la correcta.

Un cúmulo de infortunios

El examen a los cadáveres, comunicado por el fiscal de Chartres, Rémi Coutin, ha establecido que la muerte de Pépère fue por atragantamiento, en concreto ocurrió al intentar ingerir el hombre un pedazo de carne de unos 44 gramos. Su dentadura, que no estaba en las mejores condiciones, hizo que el trozo aún fuera de gran tamaño al ser tragado, quedándose atascado y provocada la asfixia. Además, la autopsia establece que en el momento de morir, Pépère se encontraba en un estado de embriaguez elevado, con 2,45 gramos por litro según los análisis a sus restos.

También bajo los efectos de haberse pasado con el vino le llegó la muerte a Olivier, que a pesar de sus 38 años padecía una cardiopatía que aumentaba el tamaño de su corazón y lo debilitaba y que no superó la crisis cardíaca provocada por ver a su amigo atragantarse.

Ahora, la Fiscalía de la región se ha puesto al mando de la investigación para descartar al 100% que se trate de un crimen y ha pedido pruebas toxicológicas. El alcalde del pueblo tampoco escapó de mostrar el asombro por el caso: "Era muy curioso, sus caras estaban apacibles, daban realmente la impresión de que dormían", dijo Patrice Leriget a los medios.


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Comentarios 2

#1
11-08-2017 / 14:11
Tele-maco
Puntuación 5

El amigo sufre un infarto pero no se levanta de la mesa para ayudar al otro?? En serío? Será, en todo caso, al revés. Uno sufre el infarto fulminante y el otro, ante la escena se atraganta y muere ahogado.

#2
11-08-2017 / 17:01
El gran ozesno
Puntuación 3

Para el simple uno ( o tonto de los fors) el dolor del pecho es tan grande, que o te sientas donde puedas o te tiras al suelo.

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