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Belén celebra la Navidad ortodoxa más triste y solitaria por la guerra en Gaza

AFP
7/01/2009 - 14:47

Belén celebró el martes la Navidad ortodoxa más lúgubre de su historia reciente, con apenas un millar de personas reunidas en una Iglesia de la Natividad semivacía, que apagó las luces de su histórica plaza y anuló sus danzas en solidaridad con los palestinos de Gaza.

"Esta es la primera vez que celebramos a oscuras la Navidad ortodoxa. Estamos en una guerra y compartimos el dolor de los habitantes de Gaza", declaró a la AFP Khat Jourdanian, padre superior del convento armenio de Belén, Cisjordania, donde nació Jesucristo, según la tradición cristiana.

Poco después del lanzamiento de la ofensiva israelí contra Gaza el 27 de diciembre, los patriarcas de Belén decidieron retirar todo símbolo de alegría que engalana tradicionalmente sus fiestas navideñas: se cerraron las tiendas de 'souvenirs', se apagó el gigantesco árbol de Navidad y los 'scouts' anularon sus desfiles.

"Sólo celebramos la misa de medianoche en el interior de la Iglesia, no hacemos nada más", explica el padre Khat. "La mitad de nuestro país es Gaza. Necesitamos la paz. Gracias a Dios aquí no tenemos problemas entre musulmanes y cristianos", agrega.

Basma Jaar, una mujer residente en Belén, explica a la AFP, momentos antes de iniciarse la misa, que muchos de sus "amigos decidieron no venir. No quieren celebrar la Navidad, tienen miedo. Yo sólo he venido a rezar por la paz". "Lo que está pasando en Gaza es una masacre de gente, de niños y mujeres. Y quién sabe si después (los israelíes) vendrán por nosotros. Ha pasado antes, después de atacar Gaza, han atacado Cisjordania", dice esta madre de cuatro hijos.

Fazar David, un clérigo ortodoxo, reconoce que "la gente está asustada. No hay alegría en sus corazones y tienen miedo de venir a Belén. Vamos a rezar juntos por Gaza", asegura.

Más de 5.000 personas acuden anualmente a la misa de medianoche que marca el nacimiento de Jesucristo para los ortodoxos, celebrada conjuntamente por griegos, coptos y sirios. Este año, apenas suman un millar, entre algunos centenares de habitantes de Belén y peregrinos extranjeros.

Unos 2.500 rusos ortodoxos de nacionalidad israelí cancelaron su visita, "quizás porque han recibido una alerta del gobierno hebreo o han acabado creyendo que el conflicto se extiende por todos los territorios palestinos", explican a la AFP fuentes de la iglesia ortodoxa armenia. Y de los 500 estadounidenses que tenían previsto peregrinar a Belén, apenas han venido 50.

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, que viajó a Nueva York para abogar porque se detenga la ofensiva israelí en Gaza ante el Consejo de Seguridad de la ONU, envió en su lugar a su primer ministro, Salam Fayyad.

"Es un inicio triste del año. Formo parte del grupo de scouts, pero este año se han anulado todas las actividades de Navidad", explica Mariam, de 14 años. Junta a una amiga, Mariam ha querido no obstante escuchar la misa oficiada por el patriarca de la iglesia ortodoxa griega en Tierra Santa, Theofilos III, centrada en el dolor de los palestinos y la necesidad de buscar la paz.

Hace diez días, cuando los católicos celebraron su Navidad y la ofensiva israelí no había empezado todavía, Belén se regocijaba al fin de haber superado el duro periodo que supuso el estallido de la segunda intifada en 2000 y de la vuelta masiva de los peregrinos.

Más de un millón de fieles visitaron en 2008 el lugar donde nació Jesucristo, el doble que el año anterior. Con la guerra en la franja de Gaza, la incertidumbre vuelve a apoderarse de Belén, habitada por unos 20.000 cristianos.


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