
El conservador moderado Mir Hosein Musavi, primer ministro durante la guerra contra Irak (1980-1988), ha regresado con fuerza a la política iraní tras 20 años de ausencia y se ha convertiod en el principal rival del jefe de Estado saliente, Mahmoud Ahmadineyad.
Musavi, que se presenta como un "reformista respetuoso de los principios" de la revolución islámica de 1979, fue primer ministro de 1981 a 1989, cuando el ayatola Jomeini era el guía supremo y Alí Jamenei, que hoy ocupa esa función, era el presidente del país.
En un debate televisivo con Ahmadineyad, Musavi explicó que regresó a la arena política porque considera que la continuidad del presidente saliente representa un "peligro" para Irán.
Aunque le falte carisma, beneficia de un verdadero respaldo entre numerosos jóvenes de las ciudades que esperan que liberalice la sociedad. También obtuvo el apoyo de una parte del electorado femenino, por su compromiso de asegurar la igualdad entre los sexos.
Nacido el 29 de septiembre de 1941, fue uno de los fundadores del Partido Islámico que respaldó al ayatolá Jomeini tras la caída del régimen prooccidental del Shá. Con Jomeini y Jamenei al frente del país durante la guerra contra Irak, Musavi se ocupó de administrar la economía en esos tiempos de crisis. Impuso un sistema de racionamiento y un riguroso control de precios.
En 1989, un año después de terminada la guerra, dejó el cargo. Abandonó entonces la arena política y la escena mediática para convertirse en consejero de los presidentes Akbar Hachemi Rafsandjani (1989-1997), un conservador pragmático, y de Mohamad Jatami (1997-2005), un reformista.
Jatami pensaba presentarse a la elección de este 12 de junio, pero finalmente desistió y dio su respaldo a Musavi.El ex primer ministro es, además, miembro del Consejo de Discernimiento, un órgano de arbitraje de las instituciones dirigido por Rafsandjani. Musavi se comprometió durante la campaña a estabilizar la economía del país, afectada por la política dispendiosa e inflacionaria del presidente Ahmadinejad.
También planea incorporar a numerosos expertos a su eventual administración. Ahmadinejad fue criticado por sus detractores por privilegiar la fidelidad a su persona a la pericia en los distintos expedientes.
En política exterior, quiere cambiar la imagen "extremista" de su país. Una referencia a las declaraciones incendiarias del presidente actual, sea contra Israel como contra los países occidentales.
No obstante, es fiel a la línea oficial de la República Islámica sobre el programa nuclear iraní. La grandes potencias temen que el programa nuclear iraní tenga fines militares y exigen, con el respaldo de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que las autoridades de Teherán lo suspendan.
Musavi tiene también buena reputación en los círculos intelectuales. Arquitecto de formación, dirige la Academia de las Artes de Irán. Su esposa, Zahra Rahnavard, está al frente de la Universidad Al Zahra de Teherán.
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