
El primer ministro israelí Ehud Olmert, sospechoso en un caso de corrupción, ha salvado este miércoles su gobierno in extremis gracias a un acuerdo con los laboristas, que renunciaron a votar la disolución del Parlamento.
La crisis se ha resuelto gracias a un acuerdo concluido entre el Kadima, el partido centrista de Olmert, y el Partido Laborista, dirigido por el ministro de Defensa Ehud Barak, apenas unas horas antes de la votación prevista en la Kneset (parlamento unicameral).
Así pues, el proyecto de ley de disolución presentado por el Likud, el principal partido de oposición, no tiene ninguna probabilidad de ser adoptado sin el apoyo laborista.
Olmert ha aceptado que se realizaran elecciones primarias en el Kadima, tal como lo exigía Barak, a más tardar el 25 de setiembre. Mientras tanto, el Partido Laborista no respaldará las tentativas de la oposición de derecha de provocar la caída del gobierno.
El consejo de dirección del Kadima se reunirá antes del 10 de julio para fijar la fecha definitiva de las elecciones primarias que designarán al próximo dirigente del partido.
La reunión del Kadima tendrá lugar pocos días antes de que el empresario norteamericano Morris Talansky, quien ha afirmado haber entregado sobres llenos de dólares a Ehud Olmert y a su secretaria, declare ante la justicia en el marco de un contrainterrogatorio llevado a cabo por los abogados del primer ministro.
El domingo, Olmert ha amenazado con destituir "en 48 horas" a los ministros laboristas que votasen a favor de dicha disolución. Al día siguiente, la gran mayoría de los diputados laboristas había anunciado su intención de desobedecerle.
La disolución del parlamento hubiera provocado la realización de elecciones anticipadas. La legislatura actual termina a fines de 2010. Sin el respaldo de los 19 diputados laboristas, la coalición gubernamental de Olmert hubiera perdido la mayoría de 61 legisladores.
A principios de junio, Ehud Barak, que fue primer ministro de 1999 a 2001, señaló que su partido votaría a favor de la disolución si Olmert no se retiraba. Sin embargo, anunció que estaba dispuesto a permanecer en la mayoría si el Kadima elegía un nuevo líder para ejercer la jefatura del gobierno.
Olmert clamó su inocencia, aunque reconoció que recibió dinero de Talansky. No excluyó la posibilidad de presentarse nuevamente a las próximas primarias del Kadima para sucederse a sí mismo.
Hanan Cristal, un comentador político de la radio pública, descartó esa hipótesis. "Ha perdido su legitimidad popular. Pero ha ganado tiempo, durante el verano podrá continuar ocupándose de Siria, el Hezbolá y el Hamas", afirmó.
Cristal se refería a la reanudación de las conversaciones indirectas entre Israel y Siria por intermedio de Turquía, así como a los contactos con la milicia chiita libanesa del Hezbolá para tratar de recuperar a dos soldados israelíes secuestrados en 2006.
El primer ministro también trata de obtener la liberación del soldado Gilad Shalit, prisionero del Hamas (acrónimo en árabe del Movimiento de Resistencia Islámica palestino) en la franja de Gaza, donde una frágil tregua en la violencia fue concluida el jueves pasado entre Israel y esta organización gracias a una mediación egipcia.
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