En Israel, las elecciones en EEUU se siguen con suma atención y no porque se crea que los candidatos no son lo suficientemente pro-israelíes, sino para averiguar si será Obama o McCain quien mejor defienda los intereses de este país. Mientras tanto, el presidente norteamericano, Bush, se negó a apoyar a Israel en un ataque militar contra posibles instalaciones nucleares iraníes, según informó el diario británico 'The Guardian'.
Ambos han visitado Israel durante su campaña en una escala destinada a defender la alianza incondicional norteamericana con el Estado Judío -el mayor aliado de EEUU en Oriente Medio- y obtener réditos electorales, pero con los ojos puestos más en el voto del judío estadounidense, tradicionalmente demócrata, que en el propio ciudadano israelí.
En este país, donde cada noticia de la campaña electoral norteamericana es el pan nuestro de cada día, Obama y McCain se reunieron con sus líderes, visitaron pueblos cercanos a Gaza -castigados por los ataques del movimiento islamista palestino Hamás- y prometieron luchar para salvaguardar el Estado Judío.
Sin embargo, las diferencias entre el aspirante presidencial demócrata y el republicano afloran en cómo tienen pensado afrontar los problemas que más preocupan en Israel, como son el conflicto con los palestinos o un Irán nuclear.
Por ejemplo, el candidato republicano John McCain no considera el conflicto palestino-israelí prioritario en su agenda internacional ni netamente territorial, sino parte de una lucha entre fuerzas extremistas y el mundo occidental.
"McCain no cree que el conflicto en Oriente Medio sea el detonante o chispa que encienda otros conflictos en la región y por eso no lo considera vital, aunque apoya una solución de dos estados como la propuesta por Bush", considera Marc Zell, co-presidente de los republicanos en Israel.
Por el contrario, Obama ha prometido que no perderá el tiempo para tomar cartas en el asunto y buscar apoyos de terceras partes como la Unión Europea. "Obama considera el conflicto una prioridad para los intereses estadounidenses y ha dicho que ser pro-israelí no significa estar de acuerdo con el ala radical del Likud", manifiesta el vicepresidente de los demócratas en Israel, Hillel Shenker.
En esta idea abunda Dan Halperin, director de una consultora especializada en asesorar a empresas de ambos países, al considerar que "Obama se perfila como más pro-activo en tratar de que israelíes y palestinos logren un acuerdo, en tanto que McCain coloca esta cuestión en el número treinta de sus prioridades".
Yoram Ettinger, ex embajador en EEUU y miembro del Grupo de Investigación Demográfica América-Israel, cree que los dos candidatos dependerán en gran medida de los asesores de los que se rodeen, pues "ninguno es un experto en el plano internacional".
Tanto el candidato demócrata como el republicano han prodigado asimismo declaraciones acerca de la necesidad de impedir que Irán acceda a las armas nucleares, aunque su enfoque y los medios para abordar la cuestión también difieren bastante.
Obama aboga porque continúen los esfuerzos diplomáticos, la implicación de organismos como la ONU y quizá negociaciones directas con Teherán, a fin de ofrecer un acuerdo global que permita detener el programa nuclear iraní.
McCain rechaza el diálogo directo con Irán o Siria, porque considera que hablar con determinados líderes "transmite un mensaje de debilidad", según el co-presidente de los republicanos en Israel, quien insiste en la idea de que su candidato "sabe lo que es la fuerza militar y cómo emplearla".
Dos visiones que de alguna manera vienen a reflejar el propio dilema del israelí de a pie de como defender mejor los intereses de su país, si con la diplomacia y la negociación o con la fuerza y el poder de disuasión.


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