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Chávez, diez años en el poder, y la tentación de otro decenio

EFE
29/01/2009 - 16:26

Caracas, 29 ene (EFE).- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cumple el próximo 2 de febrero una década en el poder con la aspiración de seguir otros diez años al frente del país petrolero, sobre el que se ciernen ahora nubarrones de crisis económica.

"Vendrán diez años más de periodo revolucionario": así lo ha asegurado el mandatario venezolano, quien celebró en diciembre el décimo aniversario de su primera victoria electoral, en las presidenciales de 1998.

Ahora, cuando se dispone a festejar la fecha de su primera investidura en compañía de los líderes de los países de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), invitados a una cumbre extraordinaria para la ocasión, Chávez tiene la mirada puesta en otra jornada que le puede abrir el camino de otra reelección.

El próximo 15 de febrero, los venezolanos acudirán nuevamente a las urnas, menos de tres meses después de unos comicios regionales, para pronunciarse sobre la propuesta de enmienda constitucional que impulsa el presidente para poder ser candidato a un tercer mandato de seis años en diciembre de 2012, al concluir su actual periodo.

Fue precisamente a finales de noviembre, una semana después de las elecciones de alcaldes y gobernadores, cuando Chávez ordenó a sus partidarios activar la vía de la enmienda a la Constitución de 1999 para poder optar a la Presidencia sin la limitación a dos mandatos que contempla ahora la Carta Magna.

En sus permanentes intervenciones, el jefe del Estado venezolano no ha cesado de afirmar que si busca seguir en el poder es "para el pueblo" y para continuar en el camino de la "revolución" que, según él, quieren los ciudadanos porque así lo indicaron en las urnas al reelegirle con amplia mayoría en diciembre de 2006.

A estas afirmaciones, la oposición replica que los venezolanos ya le dijeron "no" a la posibilidad de un tercer mandato en el referendo de 2007 cuando propuso una reforma constitucional que incluía este mismo proyecto, y que fue derrotada por el voto.

En opinión de los dirigentes opositores, lo único que busca Chávez es perpetuarse en el Gobierno y satisfacer así sus ansias de "poder vitalicio".

El anuncio de activar la vía de la enmienda de forma tan rápida sorprendió a los observadores, sobre todo después de las regionales de noviembre en las que si bien ganó el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), la oposición consolidó su presencia en los principales estados y núcleos clave del país.

Algunos vieron en esta celeridad la necesidad de celebrar el referendo lo más pronto posible, antes de que la crisis económica mundial golpee el país cuya bonanza petrolera ha permitido el desarrollo de generosos programas sociales, dirigidos a los sectores más pobres, base electoral del presidente.

Otros expertos, como el director de Datanálisis, Luis Vicente León, consideran que si bien su partido ganó en cifras las elecciones regionales de noviembre, la oposición arrebató plazas "simbólicas" y surgieron dirigentes que podían "hacerle sombra" a Chávez en su escenario "de protagonismo".

"Lanzó la enmienda" ahora para evitar que se siguiera hablando de estos líderes y volviera el debate "alrededor de Chávez", dijo el analista a Efe.

Chávez llega a sus diez años en el poder con una popularidad de un 51 por ciento, según la última encuesta de Datanálisis. Para León, es indiscutible la "alta conexión" del presidente con una mayoría de ciudadanos, pero ello no quiere decir confianza".

Según señaló, existe una "ruptura" entre el apego al presidente y la "confianza" que se queda en un 43 por ciento y muestra que "no necesariamente" quienes "lo quieren" van a aceptar "todo lo que propone".

El analista subrayó también que "Chávez tiene dinero" para afrontar los meses venideros, aunque Venezuela cerró el año 2008 con una inflación oficial del 30,9 por ciento, la más alta de América, y el precio del petróleo cayó de manera alarmante para un país que es el quinto exportador mundial de crudo.

Hace menos de una semana un directivo del Banco Central de Venezuela indicaba que el Estado venezolano "debe revisar" su gasto público y evitar nuevas nacionalizaciones.

Y algunos expertos ya han avisado de que el Gobierno puede verse obligado a aplicar más impuestos y a devaluar la moneda para enfrentar el déficit fiscal, algo que el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, ha descartado "de momento".


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