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Zelaya y Micheletti libran un pulso con desigual apoyo

EFE
1/07/2009 - 19:56

Bogotá, 1 jul (EFE).- El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, reiteró hoy su intención de regresar al país y el nuevo jefe de Estado, Roberto Micheletti, la suya de hacerle detener, en un pulso en el que el primero tiene de su parte a la comunidad internacional y el segundo el apoyo de un sector de los hondureños.

Zelaya anunció desde Washington y luego desde Panamá, donde asiste a la investidura de Ricardo Martinelli, que regresará este fin de semana, cuando se cumpla el plazo de 72 horas dado por la Organización de Estados Americanos (OEA) al Gobierno de Micheletti para que le restituyan en la jefatura del Estado.

"Ha empezado la cuenta regresiva" para "un retorno ordenado y apoyado por todos los países de la OEA", dijo.

"Hay 25.000 personas listas para impedírselo", le respondió desde Tegucigalpa el nuevo canciller hondureño, Enrique Ortez, mientras Micheletti advirtió que "en el momento en que él entre al país será trasladado a la cárcel".

En declaraciones a emisoras colombianas, Micheletti pidió a los mandatarios de Argentina, Cristina Fernández, y de Ecuador, Rafael Correa, quienes han manifestado su intención de acompañar a Zelaya en su viaje de regreso, que no interfieran en asuntos "que no les corresponden".

"Les suplico que hagan una reflexión, no les pido que vengan o no vengan, que hagan lo que el mejor criterio de ellos les valga, pero que hagan una reflexión de que lo que están haciendo", porque es una "intervención en los problemas de un pueblo que se llama Honduras", dijo Micheletti, quien hoy cumple tres días en el cargo.

Además, hoy se cumple una semana de la decisión de Zelaya de destituir el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Romeo Vázquez, por negarse a cooperar en la organización de una consulta popular impulsada por el ahora depuesto, a pesar de que la justicia la había declarado ilegal.

Aunque Zelaya dio marcha atrás en la destitución, la crisis ya estaba en marcha y el pasado domingo fue detenido por militares en su residencia y obligado a salir del país, tras lo cual fue destituido por el Congreso y reemplazado en la Presidencia por Micheletti, titular del poder legislativo y de su mismo partido.

En una entrevista con el diario El Nuevo Herald de Miami, el general Vásquez señaló que "no se proponía dar un golpe de Estado, sino defender la Constitución", porque "nadie está por encima de la ley", señaló en referencia a Zelaya.

"Me siento mal sobre lo ocurrido", dijo el general al rotativo, para agregar que hizo todo lo posible por "aconsejar" a Zelaya que "buscara una salida legal a esta situación (la creada por la consulta)" y que la operación que llevó a la detención y expulsión del gobernante a Costa Rica se hizo para "evitar cosas peores".

En Honduras, donde según su nuevo presidente "hay tranquilidad", detractores y seguidores de Zelaya continúan manifestándose, sin que se hayan producido incidentes de importancia desde los enfrentamientos registrados el lunes entre policías y simpatizantes del depuesto mandatario en los alrededores de la casa presidencial.

También continúan las medidas de países y organismos internacionales en pro de la restitución de Zelaya, tras el ultimátum de la OEA a Micheletti.

El Gobierno de Estados Unidos anunció la suspensión de sus actividades castrense conjuntas con Honduras, lo que afecta al destacamento que tiene desplazado en el país centroamericano, compuesto por 600 soldados, que están confinados a su guarnición y "no conducen ejercicios con los militares hondureños".

El mandatario de Bolivia, Evo Morales, anunció hoy que propondrá a la OEA la creación de un Tribunal Penal Interamericano para investigar el golpe de Estado producido en Honduras.

Como ya hicieron antes otros países, el Gobierno de Colombia llamó a consultas a su representante diplomático en Honduras, la embajadora Sonia Marina Pereira, y reafirmó "su reconocimiento" a Manuel Zelaya como "presidente constitucional" de ese país.

Los países de la Comunidad Andina de Naciones anunciaron en un comunicado que "no reconocerán a ningún otro Gobierno que surja de la ruptura institucional".

En el aislamiento internacional del Gobierno de Micheletti, que hoy pidió "comprensión" de las razones que llevaron a la destitución de Zelaya, han tenido un especial protagonismo los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), de la que Honduras es miembro desde 2008 por iniciativa del jefe de Estado ahora depuesto.

El diputado Juan Orlando Hernández, del opositor Partido Nacional de Honduras, dijo hoy a Efe que "hay preocupación de que Honduras siga siendo miembro de la ALBA, por el componente militar que implica ser miembro de ese organismo", y anunció que el Parlamento y el Ejecutivo analizarán "lo más pronto posible" la salida del país.

Para analizar las "implicaciones negativas que podría tener" para Honduras seguir perteneciendo a la ALBA, el Parlamento hondureño aprobó el martes una moción del Partido Nacional, indicó Hernández.

El tema de la ALBA llegó al seno del Legislativo hondureño luego de que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, advirtiese de la posibilidad de una intervención militar en Honduras tras la destitución de Zelaya.

En una entrevista con Efe, el ex mandatario de Ecuador Lucio Gutiérrez, depuesto en 2005 por el Congreso, criticó hoy la "intervención" de la ALBA en la crisis política de Honduras y se quejó de que la OEA no hiciera "absolutamente nada" cuando él fue separado del cargo.

"Hay que rechazar o poner límites a la intervención extranjera de países como Venezuela, Ecuador, Bolivia, que, claramente, quieren un expansionismo de este modelo totalitario, autoritario, que ya se ha implantado en esos países", señaló.

El diario The Wall Street Journal afirmó hoy en un editorial que "para lo que suelen ser los golpes militares, el del pasado fin de semana en Honduras fue extrañamente democrático".

El Wall Street Journal, que recuerda que el presidente de EE.UU., Barack Obama, se ha posicionado en este asunto "junto a Naciones Unidas, Fidel Castro, Hugo Chávez y otros demócratas modélicos", asegura que lo ocurrido en Honduras debe leerse "en el contexto del 'chavismo' latinoamericano".


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