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La crisis, gran prioridad para la primera mujer presidenta de Lituania

EFE
12/07/2009 - 15:10

Vilna, 12 jul (EFE).- La economista Dalia Grybauskaite se convirtió hoy en la primera mujer presidenta de Lituania, con el desafío de hacer frente a la crisis económica, afianzar la situación del país en la Unión Europea y mejorar las relaciones con Rusia.

Ante estos problemas, los lituanos han escogido a esta mujer de 53 años, economista formada en la URSS y en EEUU, antigua ministra de Finanzas, ex comisaria europea de Programación Financiera y Presupuesto y política independiente que, además de dominar cinco idiomas, es cinturón negro de kárate.

Grybauskaite, quien fue la negociadora del acuerdo de libre comercio de Lituania con la UE y para la entrada del país en la Unión en 2004, se impuso a otros seis aspirantes en la primera vuelta de las elecciones del 17 de mayo, que ganó con un apoyo popular de más del 68 por ciento.

"Seré un presidente activo, y en mi gestión emplearé a fondo todas las facultades que me concede la Constitución", avisó en su discurso inaugural y reclamó a los partidos lituanos abandonar el populismo y "unirse en estos difíciles tiempos de crisis".

La presidenta prometió dialogar con todas las fuerzas políticas con el fin de sentar unas normas de vida realmente democráticas para las próximas décadas, y convertir los derechos humanos y los valores familiares en una prioridad por excelencia de su mandato.

También instó a acabar con los "monopolios oligárquicos" y la corrupción, estimular la pequeña empresa y llevar a buen fin las reformas de la sanidad, educación y seguridad social.

En política exterior, dijo que la prioridad será "mantener buenas relaciones con todos los vecinos", al oeste y al este, abandonar las pretensiones de erigirse en líder regional en el Báltico y "defender firme y consecuentemente los intereses nacionales del país".

En relación a Rusia, que en 2008 asustó a sus vecinos con la invasión de Georgia, Grybauskaite ha prometido acabar con la "aguda retórica" antirrusa de su antecesor, Valdas Adamkus, de 83 años y formado en EEUU, adonde su familia huyó de la ocupación soviética.

Prometió entablar "un diálogo constructivo que permitirá a ambos Estados respetarse y empezar a cooperar", así como dejar de lado las disputas sobre la II Guerra Mundial y la ocupación soviética de los países bálticos, aunque "sin olvidar la Historia".

Al tiempo, Grybauskaite ha subrayado que los asuntos diplomáticos y los destinos de sus primeros viajes al exterior la preocupan mucho menos que la urgencia de poner manos a la obra para reformar el Gobierno y trazar medidas para hacer frente a la crisis.

Lituania, al igual que sus hermanas bálticas, Letonia y Estonia, se ve afectada por la recesión, que obliga al Gobierno a recortar gastos, mientras crece el desempleo y el descontento popular y la economía amenaza con caer en hasta un 18 por ciento anual.

En un gesto simbólico, Grybauskaite recortó la víspera su salario a la mitad, de 7.000 a 3.500 euros, limitó el presupuesto de su ceremonia inaugural a apenas 8.000 euros y canceló la anunciada remodelación del Palacio Presidencial que hereda a Adamkus.

Cuando anunció su decisión de abandonar Bruselas y presentarse a los comicios, Grybauskaite la atribuyó a su preocupación por el impacto de la crisis, sobre todo tras los violentos disturbios de enero en Vilna en protesta contra las políticas anticrisis del Gobierno.

Crítica con los métodos del anterior gobierno socialdemócrata, fue respaldada por el actual primer ministro conservador, Andrius Kubilius, quien declaró que su elección suponía un voto por el cambio y una mayor coordinación con Europa.

Grybauskaite ha expresado su disposición de mantener a Kubilius como jefe del Ejecutivo -que presentó hoy mismo su dimisión-, pero exigió relevar a varios ministros, y también la coalición gobernante anunció su voluntad de trabajar con la presidenta.

De cara a la crisis, Grybauskaite sugiere estabilizar las finanzas públicas, asimilar sin demora los fondos estructurales de la UE (este año Lituania debe recibir casi 1.445 millones de euros), estimular la exportación y modificar la política fiscal para apoyar la libre empresa.

El Gobierno ya recortó los gastos públicos en 1.000 millones de euros y se plantea reducirlos en otros 500 millones, subió los impuestos y suprimió beneficios fiscales, mientras sopesa elevar el IVA del 19 al 21 por ciento, recortar los salarios y pensiones y aumentar la edad de jubilación de 60 a 65 años.

El Ejecutivo no descarta tener que pedir al Fondo Monetario Internacional hasta 3.500 millones de euros para afrontar la crisis, aunque espera evitar este paso y la devaluación de la moneda nacional, el lit, vinculada a la divisa europea.

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