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Colombia defiende el acuerdo militar con EE.UU. y niega riesgo para los vecinos

EFE
16/07/2009 - 21:46

Bogotá, 16 jul (EFE).- El Gobierno de Colombia defendió hoy la "conveniencia" del acuerdo que negocia para que EE.UU. pueda utilizar bases militares colombianas y garantizó que no supone ningún peligro para naciones vecinas como Ecuador y Venezuela.

"Obtener acuerdos con países como Estados Unidos para que, con todo el respeto a la Constitución colombiana, a la autonomía de Colombia, nos ayuden en esta batalla contra el terrorismo, contra el narcotráfico, es de la mayor conveniencia para el país", dijo el presidente Álvaro Uribe en respuesta a los opositores que argumentan que es una violación de la soberanía.

Al tiempo, el ministro de Defensa, el general Freddy Padilla, quien el jueves explicó los detalles del acuerdo, subrayó hoy a Caracol Radio que "desde Colombia no se va a realizar, de ninguna manera, ninguna operación que proyecte fuerza hacia ninguna otra nación".

Padilla respondió así al ser preguntado sobre posibles objeciones de Venezuela o Ecuador al convenio que Colombia negocia con Estados Unidos en coincidencia con el fin de las operaciones de lucha antidrogas que fuerzas estadounidenses realizan desde la base de Manta, en Ecuador, de la que se retirarán definitivamente el próximo 18 de septiembre.

El convenio para el uso por diez años de la base de Manta por parte de Estados Unidos fue suscrito en 1999 y vence al finalizar 2009, pero hace un año el Gobierno del Ecuador ya informó de su decisión de no renovarlo.

La nueva Constitución ecuatoriana (2008) no permite la instalación de bases militares extranjeras en territorio nacional.

Durante una audiencia pública, Padilla y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Jaime Bermúdez, dejaron el jueves claro que ese acuerdo de cooperación tiene por objeto la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo dentro del territorio colombiano, y que no afectará a terceros Estados.

"Colombia está pensando" al negociar ese acuerdo "en sus intereses de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo" dentro de sus fronteras, volvió a afirmar hoy el general.

"Es más de lo mismo, no se trata de hacer nada distinto a lo hecho hasta ahora", aclaró Padilla al reiterar que no se crearán bases militares extranjeras en Colombia, sino que lo que se busca es "fortalecer" la cooperación con EE.UU. que se viene desarrollando desde hace años.

El ministro enfatizó que el acuerdo no implica un "tránsito de tropas" extranjeras por Colombia y que tampoco se pretende suplantar a Manta, donde mañana finalizarán las operaciones antinarcóticos que Estados Unidos ha desarrollado allí durante una década.

El convenio que negocian Bogotá y Washington establece el uso por parte de EE.UU. de las bases colombianas de Malambo, en el norte, y Palanquero y Apiay, ambas en el centro del país, para actividades antidrogas.

A solicitud de Colombia, podrían sumarse otras dos bases donde ya hay asignado personal estadounidense: Larandia (sur) y Tolemaida (centro).

El ex magistrado Carlos Gaviria, precandidato presidencial por el izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA), criticó duramente el acuerdo: "la soberanía colombiana está marchita. Estamos entregando la soberanía, nos estamos comportando como un país súbdito de Estados Unidos".

Y el ex ministro de Defensa Rafael Pardo, precandidato del Partido Liberal, lo calificó de "inmenso error diplomático".

De su parte, el presidente del Consejo de Estado, Rafael Ostau de Lafont, comentó a los periodistas que ese órgano, como máximo tribunal administrativo del país, debe emitir su dictamen sobre el acuerdo antes de que se apruebe porque afectaría a la soberanía nacional, aunque aclaró que no tendrá carácter vinculante.

Según han explicado las autoridades colombianas, el convenio tendría una vigencia de diez años y supondría inversiones en infraestructuras por parte de Estados Unidos por 5.000 millones de dólares.

Asimismo, se autorizaría la presencia en las bases colombianas de un máximo de 800 militares y de 600 contratistas civiles del Pentágono u otros organismos de seguridad estadounidenses.

En dos semanas hay una nueva reunión entre altos funcionarios de ambos países en la que podría firmarse el convenio militar.

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