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Mujica es una prueba de que "no hubo excluidos" en la transición, dice Sanguinetti

EFE
23/02/2010 - 21:50

Montevideo, 23 feb (EFE).- El ex presidente Julio María Sanguinetti, que lideró hace 25 años el primer Gobierno democrático en Uruguay tras la dictadura militar (1973-1985), afirmó hoy a Efe que la investidura del ex guerrillero José Mujica el próximo lunes demuestra que en la transición uruguaya "no hubo excluidos".

"Lo que nadie puede negar es que hemos tenido una transición exitosa en que el mundo político ha funcionado", afirmó Sanguinetti en una entrevista en la que hizo balance del cuarto de siglo transcurrido desde que el 1 de marzo de 1985 tomó las riendas del país.

De ese proceso "se podrá decir cualquier cosa, pero no se podrá decir que hubo excluidos", agregó al recordar que el futuro mandatario es "alguien que estaba preso en el 85" y que el último candidato presidencial de su partido, el Colorado, "ha sido el hijo de quien fue dictador en aquellos años".

El ex mandatario se refería así, además de a Mujica, a Pedro Bordaberry, hijo de José María Bordaberry, presidente constitucional entre 1972 y 1973 y que luego gobernó de facto con el apoyo del Ejército entre 1973 y 1976. Bordaberry padre cumple actualmente condena en prisión domiciliaria.

Por su parte, Mujica estuvo trece años en la cárcel por su pertenencia al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, una guerrilla urbana que protagonizó asaltos, secuestros y asesinatos antes y durante la dictadura militar.

Luego se incorporó a la vida democrática con el Frente Amplio, del que fue ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca en la gestión de su compañero de partido Tabaré Vázquez, al que sucederá dentro de seis días.

Desde 1985 hasta la fecha han gobernado en el país los tres principales partidos políticos nacionales, el Colorado (centro-derecha), el Nacional (derecha) y el Frente Amplio (izquierda).

Para Sanguinetti el retorno de "la vieja democracia uruguaya" en 1985, tras una dictadura precedida por un "largo período de guerrilla y confrontación", estuvo rodeado de grandes dificultades, como la existencia de militares rencorosos, guerrilleros presos y una grave crisis bancaria.

Concurrían en aquel momento "todas las angustias de una transición, que siempre es la administración de dos sentimientos, el temor de los que se van la impaciencia de los que llegan", rememoró en su casa del barrio de Punta Carretas, en Montevideo.

El principal objetivo, manifestó, era "pacificar al país" para evitar "episodios de revancha, de violencia, como los que estaban ocurriendo en Argentina, o de sobrevivencia del mando militar, como los que se vivían en Chile".

"Al muy poco tiempo parecía mentira que hubiéramos estado hacía tan poco en una dictadura", gracias a la fluidez del diálogo político, se enorgulleció.

El éxito se debió, en su opinión, a la promulgación de una ley de amnistía para los guerrilleros, que benefició a Mujica, a su esposa Lucía Topolansky -presidenta temporal del Senado- y a varios ex ministros del próximo gobierno, y de otra similar para los militares, algo más polémica.

Esta última, la Ley de Caducidad, tuvo que ser ratificada en dos referendos, en 1989 y en octubre pasado.

"Nosotros asumimos que o hay perdón para todos o no hay perdón para nadie", explicó Sanguinetti. Este punto de vista -dijo- es compartido por el pueblo uruguayo, que "aprecia el valor de la paz".

A la pregunta de si cree que Mujica removerá el pasado en su gestión, el ex gobernante respondió que el presidente electo "no es un militante histórico de la democracia", pero "si algo lo ha caracterizado es que no ha tenido espíritu de revancha".

Sanguinetti, periodista y abogado de profesión, dijo asimismo haberse sorprendido con el discurso pronunciado este mes por el futuro mandatario en un encuentro con empresarios en el balneario de Punta del Este.

"Fue bastante más de lo que nosotros mismos pensamos en cuanto a economía de mercado", apuntó. "Ya no estamos en la izquierda desmelenada de otros tiempos", remató.

Por último, Sanguinetti rechazó hablar de hegemonías al referirse al proceso iniciado por la izquierda uruguaya con Vázquez en 2005 y continuado ahora por Mujica, porque "el mundo actual es muy dinámico, muy cambiante y no se sabe bien que ocurrirá".

Además advirtió que pese a haber sido derrotados en las dos últimas elecciones, tanto el Partido Colorado, que gobernó de forma casi hegemónica durante 150 años, como el Nacional, su eterno rival, "son partidos con una raíz muy fuerte dentro de la historia del país que siguen siendo a su vez una respuesta".

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