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Fallece el ex abad de Montserrat Cassià Just, elogiado como defensor derechos

EFE
12/03/2008 - 5:58

Barcelona, 12 mar (EFE).- El abad emérito del monasterio de Montserrat, Cassià Maria Just, ha fallecido hoy a los 81 años en el monasterio donde vivió casi toda su vida, llevándose el elogio unánime de sectores eclesiásticos, políticos y sindicales de Cataluña por su defensa de los derechos humanos y sociales.

Cassià Maria Just convirtió el monasterio de Montserrat durante la última etapa del franquismo en refugio de los defensores de los derechos humanos, políticos y sociales, y de la identidad y cultura catalanas.

Este benedictino nacido en Barcelona el 22 de agosto de 1926, que fue monje durante 64 años y que dirigió Montserrat de 1966 a 1989 estuvo muy vinculado durante su mandato al Papa Pablo VI, que le animó a continuar la tarea de su antecesor Aureli Maria Escarrè, exiliado por sus críticas al régimen de Franco.

De este modo, le tocó dirigir la comunidad benedictina en los años del postconcilio, la última etapa de la dictadura franquista y la transición democrática, e imprimió a Montserrat su talante abierto y conciliador.

Entre los ejemplos de este talante destaca el permitir, pese al efecto que podía tener en las relaciones entre la Iglesia y el régimen de Franco, el famoso encierro de intelectuales en Montserrat en 1970, en protesta por el llamado "Proceso de Burgos", consejo de guerra en el que se condenó a muerte a miembros de ETA.

Este encierro y su apoyo a algunos conflictos sociales y laborales le llevó a una difícil relación con los gobernadores civiles de la época.

Defensor desde siempre del diálogo para acabar con el conflicto en el País Vasco, en el año 2000 también apoyó al conseller en cap de la Generalitat, Josep Lluis Carod Rovira, cuando se hizo público que había mantenido conversaciones con dirigentes de ETA.

En el mundo benedictino participó a nivel internacional en la aplicación del Concilio Vaticano II y ejerció el cargo de Visitador de la Provincia Hispánica Benedictina, de 1989 a 1996.

A partir de su magisterio monástico, publicó unas Glosas para una relectura de la regla benedictina.

En su defensa de la necesidad de un cambio en la moral católica destacan los posiciones de respeto hacia la homosexualidad, la demanda de una apertura del Vaticano en el ámbito de la sexualidad y de apoyo a la eutanasia pasiva.

Dentro de la actividad social, colaboró con distintas entidades solidarias, como la Fundación Catalana Tutelar Aspanias, Acció Solidaria contra l'Atur, Fundació Vidal i Barraquer, Fundació per la Pau y la Fundació Cassià Just, que lleva su nombre.

Las muestras de dolor y de reconocimiento al conocerse su fallecimiento han llegado de diferentes ámbitos, tanto religioso -como del colectivo Esglèsia Plural-, como político, recibiendo el elogio tanto del presidente de la Generalitat, José Montilla, como del vicepresidente, Josep Lluís Carod-Rovira.

Ambos han recordado su figura como defensor de las libertades de Cataluña y su compromiso con la comunidad, así como su labor en favor de los más necesitados.

El presidente de CiU, Artur Mas, ha lamentado también la muerte del abad emérito, al que ha definido como "un hombre bueno", y un "catalán de pura cepa" que "amaba Cataluña y lo demostró siempre".

El ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol ha destacado igualmente el papel que jugó por Cataluña y la iglesia catalana en unos momentos y circunstancias "complicados".

Por su parte, el actual abad de Montserrat, Josep Maria Soler, ha descrito a Cassià Maria Just como una "persona de paz", y "fiel al evangelio", tras destacar la experiencia "muy intensa" que vive hoy la comunidad benedictina.

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