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El embajador español Fernando Arias, nuevo director general de la OPAQ

EFE
25/07/2018 - 18:15

La Haya, 25 jul (EFE).- El embajador español en Holanda, Fernando Arias González, tomó hoy posesión como nuevo director general de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), una institución que en los últimos meses se ha convertido en "campo de batalla" entre Occidente y Rusia.

"Me siento privilegiado de dirigir la OPAQ, cuyo trabajo contribuye a la paz y la seguridad internacionales. Nuestro deber colectivo es gestionar y desarrollar la organización para que sea efectiva y eficiente", dijo el diplomático en un comunicado.

Arias es la cuarta persona en ocupar este cargo desde que se estableció la Organización en 1997 y sustituye al turco Ahmet Üzümcü, que desde 2010 había estado al mando de esta organización, galardonada en 2013 con el Premio Nobel de la Paz por su labor para eliminar las armas químicas de Siria en plena guerra civil.

En declaraciones a Efe, el diplomático español dudó de que Siria haya declarado todas las armas químicas que posee y explicó que en la organización hay sospechas de que "todavía las tienen y las están utilizando", no se sabe en que número, pero "posiblemente muchas".

El mandato de Arias al frente de la OPAQ será de cuatro años, con posibilidad de una reelección por el mismo periodo, y su nombramiento se formalizó en la Asamblea de Estados Partes, celebrada a finales del pasado noviembre en La Haya.

La OPAQ solo necesitó tres rondas de votaciones, a diferencia de las cinco que celebró en 2009, para proponer al diplomático español como su nuevo director general, relegando al candidato de Corea del Sur al segundo puesto y el danés, al tercero.

La universalización de la Convención sobre Armas Químicas, ratificada por 192 Estados y a la que aún no se han adherido Corea del Norte, Israel, Sudán del Sur y Egipto, será uno de los grandes objetivos de Arias durante su mandato, al que se suma la destrucción total de los arsenales químicos que esos países declaren.

"Considero mis principales obligaciones las de salvaguardar la Convención sobre Armas Químicas y proteger el futuro de la Organización", añadió el embajador en la nota de la OPAQ, ya como nuevo director general.

Sin embargo, su gran reto será poner orden en el seno de esta organización, escenario de juego de las diferencias entre Occidente y Rusia, país que apoya al dictador sirio Bachar al Asad en el conflicto armado en Siria e intenta proteger los intereses de su aliado a la hora de investigar o condenar el uso de armamento químico.

El envenenamiento del exespía ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia en la ciudad británica de Salisbury acabó por trasladar lo que los analistas de todo el mundo llaman ya "la nueva Guerra Fría" a la sala Ypres de la OPAQ, que lleva el nombre de la ciudad belga donde se utilizó gas venenoso durante un conflicto bélico por primera vez, en 1915, en plena I Guerra Mundial.

"La OPAQ era una organización aburrida en el sentido técnico, pero de repente ha adquirido un poder geopolítico que la sitúa en el centro del mundo. Sus expertos tienen que aprender a trabajar bajo la presión que supone la guerra propagandística actual", explicó a Efe el experto en armas químicas y biológicas, Sico van der Meer.

Por otra parte, la OPAQ terminó su Conferencia Especial a finales de junio reforzando sus poderes y adquiriendo un nuevo derecho que le permitirá señalar públicamente a los autores de un ataque químico, y no solo limitarse a investigar si hubo o no uso de armamento prohibido.

Estos nuevos poderes, que amenazan especialmente a aquellos países como Siria o Rusia, acusados de utilizar armas prohibidas en los últimos años, provocaron la ira de Irán pero también de Moscú, que llegó a amenazar con abandonar la OPAQ y que, a día de hoy, sigue acusando a este organismo de "politización".

La Unión Europea (UE) felicitó a Arias por su nuevo cargo y subrayó que es "crucial una cooperación más estrecha" entre las organizaciones internacionales debido al "uso repetido de armas químicas en Siria, Iraq, Malasia y en suelo europeo, en el Reino Unido", lo que "amenaza seriamente el régimen de no proliferación que promueve la OPAQ.

La UE, que aportó más de 30 millones de euros a la OPAQ durante los últimos 15 años para "eliminar por completo las armas químicas y prevenir su resurgimiento", añadió que este organismo "desempeña un papel central en la aplicación efectiva y la universalización" de la Convención sobre armamento prohibido.

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