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Un libro analiza los continuos intentos del PP por conectar con Cataluña

EFE
21/03/2009 - 13:48

Barcelona, 21 mar (EFE).- El profesor de historia contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona Joan B. Culla ha escrito un libro en el que analiza minuciosamente la trayectoria de la derecha española en Cataluña, y en particular los continuos intentos del PP y de sus precedentes por implantarse en esta comunidad.

Laureano López Rodó, Antoni de Senillosa, Eduardo Bueno, los hermanos Jorge y Alberto Fernández-Díaz, Alejo Vidal-Quadras, Josep Piqué, Daniel Sirera o Alicia Sánchez-Camacho son algunos nombres de la historia del PP, y antes de Alianza Popular, que menciona el autor para hacer una radiografía de la evolución de la derecha en Cataluña.

La falta de autonomía de la estructura regional del PP o bien su perenne ambición de dotar al partido de un perfil catalanista son constantes que se repiten a lo largo del análisis del historiador, que ha asistido a todos los congresos catalanes de AP y del PP desde 1981.

El libro, editado por La Campana y titulado "La dreta espanyola a Catalunya. 1975-2008" (La derecha española en Cataluña), recuerda los contactos de Manuel Fraga a principios de la setenta con personas como Manuel Milián Mestre para cohesionar la derecha catalana en una estructura política.

Las dificultades de implantación se apreciaron en seguida, y prueba de ello son los pésimos resultados en las primeras autonómicas catalanas, las de 1980, donde AP se presentó bajo el paraguas de la coalición Solidaridad Catalana y se quedó sin representación.

La implicación de empresarios como Joan Gaspart o Eduardo Bueno en el proyecto de la Alianza Popular catalana caracterizan el primer lustro de los ochenta.

A esos años, un período durante el cual el autor comenta que el ex presidente de la CEOE Carles Ferrer Salat rechazó una oferta de Fraga para liderar la derecha catalana, le seguirán el liderazgo "discreto, tenaz, gris y aplicado" de Jorge Fernández Díaz al frente del PP catalán,

En este contexto, el libro relata las reticencias que pusieron en 1990 los hermanos Jorge y Alberto Fernández Díaz y la actual portavoz en el Parlament Dolors Montserrat, entre otros, a que Alejo Vidal-Quadras, un catedrático de Física nuclear "que llegó al puente de mando del partido casi por accidente a finales de 1985", se hiciera con el control del partido en Cataluña.

El historiador explica incluso que la dirección del PP, encabezada por José María Aznar, tuvo entonces que enviar al "vicesecretario" del partido Mariano Rajoy a resolver el conflicto.

"Con él, los populares salieron de la automarginación y empezaron a convivir sin estridencias con los valores transversales de la cultura cívica catalana", destaca el autor de Vidal-Quadras, de quien recuerda la "agitación en materia lingüística" que promovió y que perdió fuerza a partir de 1994.

Dos años después, tras las elecciones generales de 1996, el PP ganó las elecciones, pero necesitó el apoyo de CiU para gobernar, por lo que José María Aznar decidió sustituir, pese a su oposición, a Vidal-Quadras por Alberto Fernández Díaz, "un hombre joven sin ínfulas intelectuales, buen conocedor del partido" y que suponía el "retorno del 'fernandismo".

A Fernández Díaz le tocó liderar un apoyo parlamentario a CiU que el autor compara con una "ducha escocesa", y subraya que mantuvo una "oposición granítica" a la nueva ley del catalán, pero sin "agresividad verbal".

Una parte clave del libro es la llegada de Josep Piqué -al que el historiador tilda del "mejor hombre en el peor momento"- a la presidencia del PPC y su intento por "modular los mensajes del partido" en Cataluña.

Joan B. Culla recuerda la resistencia de la dirección del PP a que el PP catalán tuviera una autonomía similar a la del PSC y la progresiva pérdida de paciencia de Piqué, que acabó dejando el partido en 2007.

Tras la caída de Piqué, llegaría a la presidencia del PPC Daniel Sirera y luego Alicia Sánchez-Camacho, la actual presidenta de los populares catalanes.

El libro apunta curiosidades, como que Sirera es hijo de agente de la Guardia Urbana; que el padre de Fernández Díaz fue un militar que comandó este cuerpo durante la segunda mitad del franquismo y que Sánchez-Camacho era hija de un brigada de la Guardia Civil.


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