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Temor en frontera de Colombia y Venezuela por amenaza de Chávez al comercio

AFP
6/03/2008 - 20:29
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Decenas de camiones permanecían este jueves retenidos en la frontera colombo-venezolana, militarizada desde el miércoles, donde sus conductores y comerciantes temen las consecuencias del anuncio del presidente Hugo Chávez de reducir el comercio con Colombia.

Refugiado bajo la sombra de un árbol, el camionero Albeiro Salazar espera resignado que se levante las restricciones en el puesto fronterizo, preocupado por las tensiones bilaterales que afectan una de las relaciones comerciales más dinámicas en la región, del cual los venezolanos obtienen 30% de sus productos.

"Llevo parado desde el domingo por la tarde, y lo peor de todo es que la empresa para la que trabajo no da instrucciones", dice Salazar, quien ha dormido los últimos días en su camión a la espera de que se normalice el tránsito entre ambos países.

Este colombiano oriundo de Medellín, que transporta soluciones químicas a la ciudad venezolana de Valencia (200 kilómetros al oeste de Caracas), acude de vez en cuando al puesto fronterizo venezolano, donde un oficial de la Guardia Nacional (policía militar) le informa las novedades.

Chávez insinuó que podría nacionalizar capitales colombianos en Venezuela y que las relaciones comerciales con Bogotá estaban en un punto de no retorno, y que inexorablemente se deteriorarían, al tiempo que desplegó unos 6.000 soldados en la zona limítrofe.

"Vamos a hacer el mapa de las empresas colombianas en Venezuela, pudiéramos nacionalizarlas (...) y las que tenemos allá en Colombia tendremos que venderlas", dijo.

"Las relaciones comerciales se vienen abajo", anunció el mandatario venezolano elevando la voz.

La crisis bilateral acabaría con uno de los intercambios comerciales más dinámicos de América Latina, que en 2007 sumó los 6.000 millones de dólares entre Colombia y Venezuela.

Pero desde el miércoles por la mañana se ha empezado a permitir el ingreso de mercancía perecedera procedente de Colombia, a pesar de la militarización del lado venezolano.

Esta medida permitió que disminuyera la tensión generada por las restricciones comerciales, aunque la incertidumbre sigue impregnando la línea limítrofe.

"Muchos camiones se devuelven hacia Colombia (...), y a otros se preguntan hasta cuándo tendrán que estar aquí parados", dijo Julio Rojero, un venezolano que vive en Paraguachón, y trabaja como celador en un estacionamiento público de la frontera.

Entre los gritos de cambistas ilegales de divisas, y de un predicador que acompaña sus discursos religiosos con un potente altavoz, Rojero explicó a la AFP que "el pueblo está muy tranquilo.

De rostros curtidos por el sol, un grupo de indios Wayús de la localidad venezolana de Paraguaipoa se manifiestan este jueves con pancartas contra la política del presidente colombiano Álvaro Uribe.

"Esta frontera es indígena, queremos que Colombia respete nuestra frontera y que no vayan a decir que el pueblo Wayú no está con Chávez", dijo a la AFP Delia González, una militante del Partido Socialista Unido de Venezuela ataviada con el típico vestido largo de vivos colores de las guajiras.

"Uribe criminal, respeta la patria de Bolívar" o "Fuera de Colombia gringos (estadounidenses) invasores" fueron algunas de las consignas coreadas.

Otro camionero colombiano, que degustaba una cerveza en una improvisada terraza para matar al tiempo, se lamentó porque son ellos los más perjudicados en este conflicto.

"Nos pagan por cada viaje que hacemos, y mientras estemos parados no podemos seguir trabajando", dijo José Guerra, de El Tonino (cerca de Medellín), mientras se lamenta porque sus gastos de comida y alojamiento se multiplican cada día.

En la Guajira venezolana, donde precarias casas de cartón y madera salpican el paisaje a ambos lados de la carretera, no se detectó ningún despliegue militar extraordinario, constataron dos periodistas de la AFP.

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