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Barcelona sacrificó unas 25.000 palomas en 2007, pero la colonia sigue creciendo

EFE
21/03/2008 - 12:04

Barcelona, 21 mar (EFE).- El último censo de palomas de la ciudad de Barcelona data de 1991, año en el que la colonia de estas aves se cifraba en cerca de 185.000, y desde entonces su número ha ido en aumento, a pesar de los programas de capturas controladas, que en el último año permitieron el sacrificio de 25.000 ejemplares.

Fuentes de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), han informado a Efe de que está en preparación el nuevo censo de estos animales cuya proliferación es un verdadero problema, ya que a pesar de los programas de control, la población de estos animales sigue creciendo -aunque no exponencialmente, recalcan-, y con ello las molestias que generan: suciedad, daños a edificios y monumentos o ruidos.

La ASPB recibió en el último año cerca de trescientos avisos de ciudadanos relacionados con las palomas, ya fuera por los problemas de higiene que provocan la acumulación de sus excrementos, como por la presencia de nidos, o también para denunciar la acción de algunas personas que se dedican a alimentar a estos animales en la vía pública.

Precisamente, se ha comprobado que las capturas controladas de palomas en aquellas zonas con mayor densidad (que se realizan especialmente en primavera y otoño), por medio de redes que permiten cazar entre 50 y 100 ejemplares que luego son sacrificados e incinerados, no son suficiente para contrarrestar el efecto que en su demografía tiene esta alimentación "extra" que reciben por parte de los ciudadanos.

Aunque la ordenanza municipal no sanciona expresamente el dar de comer a estos animales, sí que prohíbe lanzar comida a la vía pública, incluido la destinada a las palomas, acción por la que el año pasado se impusieron un centenar de multas.

No obstante, la actuación de la Agencia para el control de palomas se limita al espacio público -edificios de escuelas e instituciones, calles, parques o jardines- mientras que el 80% de los avisos que se recibe hacen referencia a incidencias en lugares privados.

En estos casos, tiene que ser, por ejemplo, las comunidades de vecinos o los propietarios de los edificios afectados, los que han de contratar a empresas especializadas para que limpien las fachadas y coloquen elementos que impidan que las aves se posen en los mismos, como los alambres que se instalan en las cornisas.

Si el caso es especialmente grave, como recientemente ocurrió en un grupo de seis bloques de viviendas en la avenida Meridiana, donde las medidas adoptadas por las comunidades de vecinos para controlar la plaga de palomas no surtieron efecto, entonces el caso se deriva al distrito para que se encargue de buscar una solución más contundente.

Una encuesta realizada por la ASPB indicaba que el 85% de los ciudadanos están a favor de un control de estos animales, que, no obstante, y según los estudios periódicos hechos por los técnicos de este organismo sobre ejemplares vivos y muertos de la colonia de palomas en Barcelona, no son transmisores de enfermedades.

Además, de las capturas controladas, la estrategia de control de las palomas incluye medidas para eliminar los nidos ya existentes y para tapar los agujeros de los edificios que estas aves utilizan para descansar, criar o reproducirse.

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