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ETA hace estallar un coche-bomba en el cuartel de la Guardia Civil de Calahorra

EFE
21/03/2008 - 7:17

Logroño, 21 mar (EFE).- La organización terrorista ETA ha hecho estallar hoy un coche-bomba junto al cuartel de la Guardia Civil de Calahorra (La Rioja) que ha causado contusiones a un agente, heridas leves (cortes por cristales) a cuatro personas e importantes daños materiales en el edificio e inmuebles cercanos.

El secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, que llegó a Calahorra y recorrió la zona afectada, dijo que la actuación de las fuerzas de seguridad acordonando el lugar "ha evitado algo irreparable" aunque aceptó que los daños materiales "son muchos" y confirmó que el coche fue robado a una pareja en Álava.

A primeras horas de la tarde la Ertzaintza localizó atada y abandonada en un monte de Álava -en buen estado de salud- a la pareja dueña del coche utilizado por ETA para cometer el atentado, un Honda Civic que había sido robado horas antes a punta de pistola.

Sobre las 13,38 horas de hoy, la DYA de Vizcaya recibió una llamada en nombre de ETA en la que se advertía de la explosión de un coche bomba -del que facilitó modelo y color- sobre las 14,00 horas.

Tras conocer la amenaza, la Guardia Civil desalojó el cuartel, en el que habitualmente viven 16 personas entre agentes y familiares y dispuso en la zona un cordón policial alejado 300 metros del cuartel, un inmueble situado en el centro de la ciudad.

A las dos de la tarde el coche-bomba, un Honda Civic de color azul, estalló con un gran estruendo; un guardia civil sufrió contusiones el cuello al tirarse al suelo al oir la explosión y otras cuatro personas sufrieron pequeños cortes por cristales, heridas leves de las que fueron atendidas en el Hospital Fundación de Calahorra.

Los daños materiales fueron cuantiosos pues los edificios de la calle Gallarza donde explosionó el coche sufrieron destrozos en cristales, ventanas, persianas, toldos y otros elementos de las fachadas; las lunas de los comercios acabaron destrozadas.

La deflagración llenó de angustia y pánico a los cientos de personas situadas en torno al cordón de seguridad, muchas de las cuales acababan de asistir a una procesión de Semana Santa.

Al lugar de los hechos acudieron dotaciones de los servicios de emergencia -Policía Local, bomberos y ambulancias- el alcalde de la ciudad, Javier Pagola, delegado del Gobierno, José Antonio Ulecia, y la vicepresidenta del Gobierno regional, Aránzazu Vallejo.

Las autoridades decidieron instalar un punto de información para los afectados por el atentado en la cercana iglesia de los Santos Mártires, para conocer sus necesidades y tratar de paliarlas.

Ante la gravedad de los daño sufridos por dos de los edificios de la calle Gallarza, en los que viven 60 personas, el alcalde decidió habilitar los dos albergues municipales -con capacidad para 60 personas- por si los afectados se veían obligados a debían pernoctar esta noche fuera de sus casas.

Porque, según dijo el alcalde Pagola, quien se enteró del atentado cuando estaba celebrando una boda, los hoteles de la ciudad están al completo por la Semana Santa, que convoca en Calahorra a muchos visitantes para contemplar las procesiones.

El cuartel de la Guardia Civil atacado hoy sufrió un atentado similar en 1983, en el que tampoco hubo desgracias personales.

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