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Un escándalo sobre los pasaportes de los aspirantes sacude la campaña electoral en EE.UU.

EFE
21/03/2008 - 9:49

Washington, 21 mar (EFE).- La campaña presidencial de EE.UU. fue sacudida hoy por un escándalo en la administración de George W. Bush, al confirmarse que contratistas habían "husmeado" en el historial de los pasaportes de Hillary Clinton, Barack Obama y John McCain.

El Departamento de Estado no tuvo otra salida que dar la cara ante la opinión pública por las infracciones producidas en pocos meses en la Oficina del Servicio de Pasaportes cuando unos empleados revisaron, sin autorización, los archivos de los pasaportes de los tres aspirantes a la Casa Blanca.

El primer incidente que salió a la luz fue el que involucraba a Barack Obama, cuyo derecho a la privacidad fue violado en tres ocasiones: el 9 de enero, el 21 de febrero, y el 14 de marzo.

El Departamento de Estado reconoció el jueves los hechos y anunció el despido de dos empleados involucrados en el "espionaje" y medidas disciplinarias contra un tercero.

A raíz del escándalo, el Gobierno inició una investigación más amplia para averiguar si también habían sido revisados los archivos de los otros dos aspirantes a la Casa Blanca. Sus sospechas fueron confirmadas.

El portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, admitió hoy que el archivo de Clinton fue revisado el año pasado por un empleado en prácticas, al que no se le ocurrió nada mejor que introducir en el sistema el nombre de la ex primera dama.

La investigación también arrojó que uno de los empleados que indagó en el historial de Obama -el que fue sancionado sin ser despedido- también había escrutado, a principios de año, los datos del candidato republicano, John McCain.

La reacción del Gobierno fue inmediata y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, llamó hoy por teléfono a los aspirantes demócratas Obama y Clinton para disculparse por el incidente, y tenía previsto hacer lo propio con McCain, quien se encuentra de viaje en París.

El subsecretario de Gestión, Pat Kennedy, y funcionarios del Departamento de Estado se trasladaron de inmediato al Congreso para informar a los senadores, a través de sus oficinas, de lo ocurrido.

Rice, quien desconocía las infracciones hasta que fue avisada anoche, dijo hoy a un grupo de periodistas que estará muy pendiente de las investigaciones y que llegará hasta el fondo del asunto.

La jefa de la diplomacia estadounidense se mostró decepcionada por el hecho de que la detección de las infracciones no había sido elevada al nivel de los directores y que por eso no se le informó.

El inspector general del Departamento de Estado ya investiga la violación de las normas de seguridad y privacidad, en consulta con el Departamento de Justicia.

Las infracciones fueron detectadas en un análisis interno de los ordenadores de la Oficina de Pasaportes.

Los archivos de personas de "alto perfil" son marcados con una alerta electrónica, de manera que los supervisores se dan cuenta si alguien accede a ellos.

McCormack lamentó hoy lo ocurrido, si bien se mostró convencido de que el sistema de control "funciona", aunque admitió que no era "perfecto".

Aseguró que se tomarán las medidas necesarias para resolver los problemas existentes, tras señalar que el Gobierno tramitó el año pasado 18 millones de pasaportes, lo que requiere que los empleados hagan millones de entradas en el sistema.

Sin embargo, cada año se detectan "algunas" infracciones que son inmediatamente investigadas y sancionadas, según el portavoz.

La persona sancionada todavía trabaja para la empresa contratista, pero ya no tiene acceso a los datos de los pasaportes y el Departamento de Estado está evaluando sus opciones contractuales para proceder contra ese trabajador.

De momento se desconocen los datos a los que accedieron los contratistas, pero el incidente ha generado dudas en torno a si había motivos políticos detrás de la revisión de los documentos.

Obama dijo hoy que el Congreso debería investigar el asunto porque la violación de la privacidad no es solamente un problema que le afecta a él, sino que también es un signo de cómo funciona el Gobierno.

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