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La elección taiwanesa propiciará los mejores lazos entre la isla y China

EFE
22/03/2008 - 1:51

Taipei, 22 mar (EFE).- La victoria hoy del candidato del opositor Partido Kuomintang (KMT), Ma Ying-jeou, en las elecciones en Taiwán y la escasa participación en los referendos sobre el ingreso de la isla en la ONU ofrecen nuevas oportunidades de diálogo con China.

En los comicios, una participación del 76 por ciento, Ma obtuvo el 58,46 por ciento de sufragios frente al 41,54 por ciento de su contendiente, Frank Hsieh, del gobernante Partido Demócrata Progresista (PDP), según los datos definitivos publicados por el Consejo Central Electoral.

"La victoria electoral es una responsabilidad y el principio del cambio", dijo Ma, tras anunciar su victoria sobre Hsieh.

El presidente electo de Taiwán prometió responder a lo que quieren los taiwaneses: "un gobierno limpio, sin corrupción, economía próspera, estabilidad política, sin disputas internas y paz con China".

"Los taiwaneses votaron por el cambio y el pragmatismo, y en contra de las políticas nacionalistas radicales del actual presidente taiwanés, Chen Shui-bian, pero no por una integración con China", dijo a Efe el profesor Raymond Wu, de la Universidad de Fujen.

También hoy, los taiwaneses votaron dos referendos sobre el ingreso de la isla en la ONU, uno bajo el nombre de Taiwán, propuesto por el PDP, con carácter independentista.

Mas de 5,5 millones apoyaron esa propuesta frente a los más de 351.000 que votaron en contra, pero la participación fue de solo el 35,81 por ciento, por debajo del 50 por ciento exigido, lo que invalida el resultado.

En el segundo referendo, sobre el ingreso en el organismo internacional pero con el nombre oficial de República de China, patrocinado por el KMT, más de 4,49 millones de ciudadanos votaron a favor y más de 721.000 en contra, pero la participación también insuficiente alcanzando sólo el 35,72 por ciento.

"La derrota de los referendos se debió al boicot opositor que limitó la participación a los independentistas radicales, que no superan el 36 por ciento del electorado", según explicó a Efe el observador político Cheng Li-yang.

Los sondeos de opinión reflejaron que más del 80 por ciento de los taiwaneses favorecen el ingreso en la ONU y el mantenimiento de la actual situación de independencia de hecho, al tiempo que rechazan la integración a corto plazo en China.

Pero las amenazas chinas y el rechazo de EEUU y otros países al referéndum del PDP, por temor a que desencadenase mas tensiones, llevó a la oposición a boicotearlo.

"El fracaso de los referendos no señala una baja en el nacionalismo taiwanés o en el deseo de participación internacional de la isla, sino un rechazo al actual presidente, Chen Shui-bian", dice el analista político Huang Fu-peng.

Ma prometió no negociar con Pekín la unión durante su mandato, pero mostró su deseo de firmar un acuerdo de paz con China y disponibilidad para aceptar acuerdos políticos en terminología aceptable para ambas partes.

La clave de su victoria estuvo, más que en el apoyo a su Partido Kuomintang, en el desencanto del electorado con el manejo de la economía por parte del actual gobierno, coinciden expertos de todos los bandos en la isla.

La primera medida de Ma será "mejorar los lazos con Estados Unidos, que envió dos portaaviones y otros buques de guerra a patrullar las aguas cercanas a la isla para disuadir a China del uso de las armas", afirmó el observador político Huang Chih-liang.

Los lazos entre Washington y la actual administración isleña están marcados por la tensión ante la convocatoria del referéndum independentista y el acuerdo sobre millonarias transacciones armamentistas.

Ma Ying-jeou, hijo de un político nacionalista chino venido a la isla en 1949, dejó claro su compromiso con el mantenimiento de la actual situación de independencia de hecho y de preservar "el derecho de los 23 millones de taiwaneses a decidir su futuro, sin interferencias de Pekín".

El mayor desafío para Ma "será limpiar la corrupción y controlar a los intereses creados dentro de su partido", que gobernó Taiwán desde 1945 a 2000 bajo un sistema autoritario hasta la democratización de 1991, dice el analista político Antonio Hsieh.

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